The Wave Pictures y El Hijo en el Teatro Lara

En el mítico Teatro Lara, lugar mágico al que siempre da gusto volver (a pesar de los intempestivos horarios entre semana), The Wave Pictures se erigían como los protagonistas de la noche, aunque El Hijo no les andaban a la zaga. Proyecto del ex Migala Abel Fernández, aparecieron sobre el escenario con actitud sosegada, sentándose cómodamente para comenzar el recital donde presentaban el pop melancólico de Madrileña, último álbum en el cual, como resulta evidente, se inspiran en la capital (incluso aludieron al mítico bar El Palentino, muy cerca del teatro, como templo de sabiduría).

Sencillos en su ejecución, pero efectivos y emocionales, demostraron que hay vida después de Migala, una vida más sobria y tranquila. Mercromina o Family reaparecen entre sus composiciones, mucho más cercanas y palpables que en estudio. Un primer plato (más que contundente) que sirvió para abrir boca ante lo que nos aguardaba.

The Wave Pictures salieron a la palestra con la vitalidad de tres chavales que acaban de formar una banda de insituto: joviales, apasionados, enérgicos. Se mostraron naturales y expresivos, con un divertido sentido del humor (el atisbo de monólogo sobre Shakespeare fue genial), relatando historias y anécdotas sobre su carrera y su música. Con un sonido cristalino, comenzaron desgranando Susan Rode The Cyclone, último largo del que me reconozco un tanto escéptico, pero que en directo supieron defenderlo con maestría. Canciones como ’Cinnamon baby’ ganaron enteros ante los ojos del público, destacando su rabioso riff  que sin duda no pasó desapercibido.

David Tattersall interpretó de manera más comedida de lo esperado, menos cínica, aunque manteniendo la actitud irónica y burlona presente en muchas de sus letras. A título personal me quedo con la performance desbordada y excesiva (gracias en parte al alcohol) pero completamente entrañable de Jonny Helm, batería de la banda, especialmente en la sentida ‘Sleepy  Eye’.

Tampoco se olvidaron del consabido repaso a sus anteriores obras, dejando los temas más celebrados para el extenso bis, como ‘I love you like a mad man’, la ácida ‘Too many questions’ o la coreada ‘Strange fruit for david’, momento álgido de la velada. Canciones pequeñas, del día a día, en clave lo-fi, pero interpretadas a lo grande. Apuesta segura.

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