San Miguel Primavera Club (Barcelona): Miércoles 24

Los inviernos en Barcelona son mucho menos fríos que en otros puntos de la península, y no sólo porque gozamos de un emplazamiento envidiable, sino también porque contamos con uno de los festivales de música más apetecibles por los melómanos ansiosos por descubrir nuevos grupos: el San Miguel Primavera Club.

La primera jornada del festival, que empezó ayer en Madrid y Barcelona de forma simultánea, se presentaba como una de las más cortas, lo que también significaba que, al menos en principio, no tendríamos que habernos agobiado demasiado por ir de una sala a otra. Al final, tuvimos que hacer malabares para poder ver la esperadísima actuación del enésimo hype de la temporada, Wild Nothing, y no perdernos demasiado del concierto de Frankie Rose and The Outs. Y eso que tanto la sala Apolo como la [2] de Apolo son salas contiguas.

Empezamos la noche viendo a Cuchillo, dueto local de post-rock que hace un par de años se ganaron el favor de la crítica con su álbum de debut homónimo. A pesar de lo grande de la sala, el concierto que dieron fue más bien intimista, y a pesar de que un servidor reconoce que Cuchillo no es de sus grupos favoritos, he de admitir que sonaban muy bien, y que, canciones que en el disco pueden sonar planas e incluso aburridas, como ‘Black & White Numbers’, adquirieron ayer vida propia y cautivaron a un público bastante entregado, y sobre todo, muy respetuoso con el formato del concierto.

Siendo previsores, bajamos con tiempo a la [2] para ver a los esperadísimos Wild Nothing, llamados a ser los Beach House de esta edición, e hicimos bien, ya que es tanta la expectación que han generado, que lograron llenar la sala, no siendo pocos los que se quedaron sin poder verlos. Los que sí llegamos a entrar vimos a un cuarteto que, a pesar de estar liderados por Jack Tatum (también en Jack and the Whale y Facepaint) a quien presuponemos con tablas suficientes como para mantener entretenido a un público tan exigente como el de este festival, no supieron mantener la atención de principio a fin, y poco a poco la gente fue abandonando la sala, presumiblemente para ver a Frankie Rose and The Outs, que tocaban casi a la misma hora. Craso error; lo mejor del concierto llegó con la segunda parte, con canciones como ‘Chinatown’ o ‘Take Me In’, que nos hicieron olvidar la mala decisión de haber empezado con otras más lentas. El concierto en sí, salvo el discutible orden del repertorio, estuvo muy bien; correcto, sonaron muy bien, y quizás lo único que podamos lamentar es que a ratos la voz Tatum sonaba demasiado débil.

La actuación de Triángulo de Amor Bizarro es otra historia, y esta vez, y sin lugar a dudas, con final feliz. Empezaron puntuales, y no tardaron en desgranar una a una las mejores canciones de sus únicos dos largos (Triángulo de Amor Bizarro y Año Santo) en una puesta en escena sencilla pero intensa, y en una hora en la que el único protagonista fue el noise. No, no faltaron ninguna de las canciones insignia del cuarteto coruñés, y fueron precisamente éstas las que hicieron vibrar al respetable. Y es que, sinceramente, al escuchar en directo canciones como ‘De la Monarquía a la Criptocracia’, ‘El fantasma de la Transición’ o ‘El Baile de los Caídos’ no tiene precio.

Después de haber dejado a gran parte del público con un dolor de oídos que, presumiblemente perdurará durante el resto del festival, llegaba el momento de terminar, y que mejor manera de hacerlo que con ‘El Crimen: Cómo Ocurre y Cómo Remediarlo’. Ruidoso, sucio y emotivo.

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