Robyn – Body Talk

Ya lo había demostrado y lo certifica con este Body Talk: Robyn se alza como la indiscutible reina del dance-pop actual. No destacará por su belleza física, ni desprenderá una actitud demasiado sexual y/o sugerente, pero como lo que realmente nos importa es la música (aunque también nos encanten esas otras cualidades), la sueca, como era de esperar, gana por goleada a cualquier Katy Perry o sucedáneo de popstar. No nos vale con lanzar un par de singles con pegada, queremos discos que nos encandilen por completo, se acabaron las medias tintas. La última parte de la trilogía lo cumple de sobremanera, sin duda.

Para los desinformados, aclararemos que lo que tenemos entre manos es una compilación de Pt. 1 y Pt. 2 con cinco nuevos temas. Decepción para muchos que ya habían adquirido las dos anteriores partes y no están por la labor de pasar por caja con esta tercera; mientras que los que no los tenían se alegrarán de contar con lo mejor de ambos y jugosas novedades de regalo. Pero eso es lo de menos, lo que debemos de tener en cuenta es que nos encontramos con uno de los mejores discos del año. Y eso no es moco de pavo.

Los antiguos temas son ya conocidos por la mayoría (y si no, ¿a qué esperas?), con sus dos bigger than life singles ‘Dancing on my own’ y ‘Hang with me’, y otras joyas del calibre de ‘In my eyes’, ‘Fembot’ o ‘Love kills’. Echamos de menos ‘Include me out’ y ‘Cry when you get older’, que podrían ocupar el espacio de ‘U should know better’ o… o de ninguna más, porque el resto de temas resultan sobresalientes. De las nuevas incorporaciones nos quedamos con ‘Call your girlfriend’, magnífico euro-pop de tintes épicos con estribillo de los que perduran. Max Martin, mítico productor de Britney, se vuelve a reunir con Robyn en ‘Time machine’ más de una década después, canción en el que el sueco se quita las telarañas parea asumir más riesgos que con sus trabajos norteamericanos. ‘Indestructible’ cuenta con una producción electro y ramalazos 8 bits respecto a la anterior versión, pero manteniendo las preciosas cuerdas. Elegante tema aunque no la mejor elección como single (sobre todo teniendo ‘Call your girlfriend’). En ‘Get myself together’ se envuelve del euro-dance más enérgico y brillante; mientras que ‘Stars 4-ever’ cierra el disco con holgura y grandes dosis de adicción.

La pregunta del millón: ¿por que esta auténtica mina de hits pasa desapercibida ante los ojos de la mayoría de mortales? O peor aún: ¿por qué en los clubs indies, supuestamente más abiertos musicalmente, no los pinchan hasta la extenuación? Ah, sí, olvidaba que siguen ocupados taladrándonos con ‘Kids’. Pues como dice la propia Robyn, I keep dancing on my own…

Valoración: 9

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