Festival Emergència! 2011: lo mejor y lo peor

Mientras en la Plaça dels Angels se celebraba el festival IN-SOMNI, en el hall del CCCB puntualmente a las 18.00 horas, Me and the Bees (grupo indie/folk Barcelonés) abrían lo que sería un festival de más de 5 horas de música: L’Emergència! 2011. Sonaron temas de su primer y único disco publicado el año pasado, y en tan poco tiempo parece que ya se están ganando un público. Destacando temas como ‘Tibidabo’, ‘After all your cancers’ o ‘It could be real’, el grupo iba interactuando de manera amena con los oyentes; pocos al principio, aunque a medida que iba transcurriendo el concierto iban sumándose más

L’Emergència! ofrece conciertos de no más de ocho temas, así que paralelamente en el Auditori, un artista en solitario iba preparándose: Caballo (música experimental, Barcelona). Butacas llenas, apareció en el escenario con su guitarra y acompañado durante todo el concierto de vídeos sobre guerras, halcones, índias bailando y lo que parecía una vista desde el mar. Caballo creó su propio hueco en la sala, un ambiente oscuro y magnético, atrayendo a un público interesado por la música más experimental. No obstante, se podían ir distinguiendo a medida que se acercaba el final caras de pesadez, ante temas largos y de poca variación.

En aquel momento poca gente podía imaginarse lo que estaba a punto de cocerse en el hall: YoYMiPaYa (Postpunk desde Almería) Uno de los cantantes y guitarristas, con un atuendo bastante llamativo, se acercaba a los espectadores con un “motherfuckers”, empezaron con un ritmo rockero acercándose más al punk que parecía prometer, pero no. Más que un concierto aquello lo que parecía era un circo: con actitud de superioridad, medio desnudándose, sólo una minoría del público parecía aplaudir al final de cada tema. Un postpunk de lo más soporífero: nadie bailaba en el hall, más de uno esperaba en la barra a que terminaran. Larga espera entre canción y canción: cuando el cantante y bajista parecía haber desaparecido del CCCB, tras cinco largos minutos apareció y se intercambiaron los instrumentos, pero nada cambió el ambiente de aburrimiento que podía olerse en la sala. La forma de intentar ganarse al público, pisando fuerte, no fue la más adecuada. La gente se entretuvo más tomándoles fotos, que escuchándolos: sin duda lo peor de este Emergència!

Lo bueno, es que sobre las 20.00 el segundo concierto en el Auditori estaba a punto de comenzar: Dotore (Folk, San Sebastián y Barcelona) consiguió llenarlo. Pablo Martínez Sanromá, acompañado por su guitarra, una batería, un violonchelo y en algunos temas como a ‘Mañana’, por un piano. Temas que brillaron -recordando en varias ocasiones al grupo español Rauelsson- temas personales y veraniegos como ‘Septiembre’, cautivaron al público que pareció salir satisfecho y querer un par de temas más.

Una hora después, comenzó el quinto concierto con Stranded Horse (Folk, Francia y Estados Unidos) sin duda un fenómeno de la kora, instrumento de Sudáfrica. Mientras más de uno estaba seducido por un concierto que no vemos todos los días en Barcelona, murmullos en las barras y al final de la sala estropeaban un concierto agradable. Posiblemente el fallo estuvo en que este tipo de música estaba más preparada para ser tocada en el Auditori, una pena.

La gran sorpresa de la noche para aquellos que no le conocieran, muy posiblemente fue Patrick Bower (Folk/Indie, Estados Unidos), que tocó a las 21.30, también en el Auditori. Nos deleitó en acústico un par de temas como ‘Boogaloo’ y ‘Dear Britt, Love Pete’, para otros tocó con The World Without Magic, rozando más el pop. Algunos le llaman el ‘Troubadour’, otros ‘The dark lord (of love)’ y a juzgar por el concierto del pasado 19 de febrero, a nosotros ya nos enamoró con su voz abismal y algunas de sus melodías melancólicas.

Y llegó lo más esperado de la noche, llegados desde Madrid: Ornamento y Delito (Postpunk/Rock, Madrid) no es que sean unos novatos en el asunto, llevan ya tres discos autoeditados, la experiencia queda claramente reflejada en cada escenario que pisan. Este pasado año presentaron disco, del cual tocaron algunos temas como ‘Madrid’, ‘La policía’ o ‘El Madrid de los Austrias’. La voz desgarradora y oscura de Gari, letras controvertidas, acompañadas con el férreo sonido de la batería, un bajo excepcional y la guitarra de Rober, que hizo enloquecer a más de uno bailando. Comparados con Los Directivos o Décima Víctima, entre otros, este grupo Madrileño fue sin duda el plato más fuerte. Ahora sólo nos queda esperarlos con los brazos abiertos a que vuelvan por tierras barcelonesa.

24.00, ya sólo quedaba un grupo para cerrar el festival. Fiera (punk/postpunk, Sevilla) está integrado por componentes del gran Pony Bravo, pero nada tiene que ver: el bajo el principal instrumento, se podía ver una paella -entre otros objetos- encima del escenario, gritos, letras como “a punta bien, apunto a la sien”, “una cerveza caliente, imagino que algún día perderé los dientes” o “agente comercial, váyase por donde vino” hicieron mover el esqueleto a más de uno, otros expectantes ante el show, que en algunos momentos parecía más una performance. No obstante, quizá fuera por la hora, pero el CCCB se estaba vaciando, o quizá porque se escuchaban comentarios como “Fiera están bien, pero sólo cinco minutos” Poca pluralidad, ritmo homogéneo. Un grupo tal vez más difícil de agradar, un grupo más dirigido hacia un público específico.

Este año l’Emergència! ha apostado fuerte por la música folk y acústica, aunque nos ha traído alguna que otra sorpresa. Un festival alternativo, ameno, donde te puedes encontrar a Gari de Ornamento y Delito bebiendo una cerveza a tu lado. Un festival que por cuatro duros te empapas los oídos de buena música, con oportunidad de conocer nuevos grupos. Una apuesta que esperemos que siga muchos años.

Texto: Mrs. Amenaza

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