OMD: magos del sintetizador

La semana pasada Orchestral Manoeuvres in the Dark anunciaron su visita a España para el próximo 14 de mayo en la Sala Heineken de Madrid y el 15 en la Apolo de Barcelona. No siempre tenemos la suerte de recibir una banda tan mítica (aunque The Human League también nos visitan el mismo mes), por lo que se merecen un repaso de su amplia carrera para quien no les conozcan en demasía o simplemente para refrescar memorias.

El grupo formado inicialmente por Andy McCluskey y Paul Humphreys nació en Liverpool en 1978, en medio del movimiento new-wave que inundaba Reino Unido y parte del mundo occidental; tanto que es así que en un principio ficharon por la mítica Factory, que contaba en su haber con Joy Division entre otras bandas. Poco les duró ya que al año ficharon por Virgin, quizás por sus preferencias más electrónicas de la escuela de Kraftwerk o Brian Eno, pero empotradas con la mencionada nueva ola. Temas como su primer hit ‘Electricity’ de su disco debut de 1980 se basaban en bucles melódicos y ausencia de voz; o el archiconocido ‘Enola gay’, donde el famoso riff de teclado era el auténtico protagonista del tema. Sin embargo en su segundo disco Organisation de 1980 también contaban con pistas de alto contenido synth-punk, clara influencia de los de Ian Curtis. La balanza se equilibró cuando New Order apareció en escena, tomando prestados muchos recursos sintéticos de OMD (al igual que otras muchas bandas). Maravilloso feedback. Es probable que junto a Gary Numan representasen el epítome del new-wave con carácter electrónico de las islas (y del mundo entero), por lo que les debemos bastante de lo que vino más tarde.

Su popularidad iba en aumento con cada nuevo disco incluyendo éxitos como los citados, ‘Souvenir’, ‘Joan of Arc’ o ‘ Maid of Orleans’, que seguían más o menos la misma fórmula. Tras el fiasco de Dazzle Chips en 1983, al año siguiente se pasaron a la escena new romantic con Duran Duran a la cabeza, donde las guitarras y melodías vocales tenían mucho más peso que el aspecto sintético. Los resultados comerciales mejoraron en países como Estados Unidos con hits como ‘If you leave’ o ‘Dreaming’, pero la calidad general de los discos disminuía con cada nuevo lanzamiento, recibiendo duras críticas y considerando que se vendieron a la moda de su tiempo. La banda no daba para mucho más y en 1988 se separaron, aunque McCluskey conservó el nombre del proyecto y en los noventa lanzó tres fallidos discos que le harían desaparecer del panorama hasta 2008, donde giró interpretando los grandes éxitos del dúo (vinieron en el extinto Summercase de 2007).

A finales del año pasado anunciaron su regreso con Humphreys incluido, materializándose en un nuevo disco con el nombre de History of Modern, que no les devolverá a lo más alto pero que supone cierta reconciliación con sus fans. Escucharemos con gusto sus nuevos temas en directo, pero para que engañarnos, lo que ansiamos es danzar al ritmo de sus clásicos para la historia. En spotify tenéis casi todos sus discos (aunque curiosamente el último no), incluyendo un recopilatorio de su mejor época.

jarto

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