Reivindicando… American Life de Madonna

Hay otros que reivindicarían Erótica, pero cuando hablamos de una valeriana de sesenta y pico minutos se nos quitan las ganas (salvo por tres/cuatro cortes). Al Hard Candy aún no le ha llegado la hora, y además no es un secreto que Madonna se volcó cero en él, dejando a los ‘colaboradores’ el peso del álbum. Así que nos hemos decantado por American Life, que comercialmente fue el trabajo más incomprendido de la artista (así luego tiró a lo fácil con CODF). El comienzo no fue lo que se dice esperanzador: un primer single rematadamente malo con un excelente vídeo que finalmente fue censurado. Todos conocemos la historia, pero no deja de tener gracia que la supuesta reina de la provocación se arrepintiese de uno de sus mejores movimientos visuales por futuras represalias. Hija, si ya daba igual, estaba todo el pescado vendido: American Life iba a fracasar sí o sí.

‘Hollywood’ tampoco mataba, pero tenía cierta gracia; sin embargo el grueso del álbum se encontraba en los singles menores y en los temas restantes. ‘Nothing fails’ es posiblemente su mejor balada hasta la fecha, con ese inesperado coro gospel final que pone los pelos de punta. ‘X-static process’ se presenta como uno de sus temas más sencillos en términos de producción (poco más que una guitarra acústica), y aunque la letra no es gran cosa, cala hondo. Algo similar sucede con ’Easy ride’, aunque con arreglos más sintéticos y desconcertantes (en el buen sentido). ‘Love profusion’ o ‘Intervention’ servían de perfecto relleno (el primero tampoco merecía el honor de ser single, es verdad), meintras ‘Nobody knows me’ reflejaba un espíritu más cercano a Music, con los reconocibles sonidos Mirwais  y sin duda el tema más bailable. ‘Die another day’ reflejaba el abrazo hacía la corriente electro-clash tan de moda durante aquellos años, en un ejercicio contundente con el equilibrio perfecto entre frialdad y visceralidad.

Algunos catalogaron American Life como un apéndice de Music, y no hay que quitarles razón, sin embargo quizás el problema en su momento fue planteárselo como otro disco más de la Ciccone. Es verdad, no destilaba la esencia pop de la artista, pero Ray Of Light tampoco y nadie dijo ni mu. Tomárselo como un experimento puede ser la opción más inteligente para disfrutarlo, y no lo encumbraríamos como su mejor disco (más de uno se ha atrevido), pero tampoco desentona tanto como nos lo vendieron. Al menos se trata de un trabajo más honesto que el forzado CODF , álbum sobrevalorado a todas luces.

jarto

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