The Pains Of Being Pure At Heart – Belong

The Pains of Being Pure at Heart molan. Fueron bandera del revival noventero al que ahora contemplamos en su mayor ebullición, destilan simpatía y actitud y serían los típicos amigos para organizar una fiesta con cervezas, porros y vinilos. Y sin postureo repelente. Miembros y música resultan sinceros en lo que hacen y como lo hacen, sin comportamientos impostados que chirríen ni aburran. Parece sencillo, pero no todas las bandas pueden presumir de lo mismo. Únicamente por ello ya nos tenían más que ganados para ansiar escuchar su segundo álbum Belong, que como sucedía con Higher Than the Stars, supone un paso adelante sin desligarse de su impronta personal.

Jesus & Mary Chain, Slowdive o My Bloody Valentine ya no están tan presentes en la línea sonora de la banda, demarcándose por derroteros menos distorsionados y más afilados. El tema homónimo comienza con una tensión introductoria que funciona a la perfección para rematar con un compendio de furiosas guitarras que recuerdan a la buena época de Smashing Pumpkins (incluso en el aspecto vocal). Todo cobra más sentido cuando nos cuentan que el productor del tema y parte del disco es Flood, antiguo artífice del sonido Pumpkins. Se puede comprobar la firma de este veterano en temas como ‘Heaven’s gonna happen now’ o ‘Heart in your heartbreak’, ésta última uno de los más cercanos a su debut. En ‘The body’ se vislumbran las capas sintetizadas que enlazan con el sonido de Depreciation Guild, la banda paralela de dos de sus miembros, de la que se sirven mutuamente a modo de feedback.

‘My terrible friend’ cuenta con teclados y un bajo recuerdan a los The Cure de ‘Just like heaven’, conformando uno de los temas más apreciables y pegadizos del disco. La melancólica ‘Anne with an E’ supone uno de los pocos descansos ante el poderío de las guitarras, con referencias a la decadencia postdrogadicción en el tema más atmosférico y emocional de Belong. ‘Strange’ podía formar parte de la sección más rockera de un disco de M83, con los que por cierto también comparte la temática de la confusión y desencanto postadolescente, aunque en este segundo álbum haya quedado relegada a temas como éste.

La frescura del debut queda en entredicho, pero a cambio contamos con un con un disco más sólido en su conjunto y sin la monotonía en algunos tramos de su antecesor. La actitud shoe-gaze quedó (en parte) en el camino; ahora miran al frente con una actitud más decidida sin olvidar los destellos de ese encanto cuasi näif que desprendían antaño. No se pueden tener veinte años toda la vida, la gente crece, evoluciona, aunque siempre manteniendo la identidad y, claro que sí, soltando algún que otro guiño al pasado. The Pains lo consiguen, nosotros se lo agradecemos.

Puntuación: 7,5/10 | Escúchalo: spotify
jarto

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