Fleet Foxes – Helpleness Blues

Uno de los discos más esperados del año se lanza esta semana rodeado por la fatídica maldición del segundo disco. También no es menos cierto que Fleet Foxes tiene una aureola de respeto hacia su trabajo de la que otras muchas bandas carecen aunque su debut sea simplemente maravilloso (lo que nos gusta anticipar fiascos, ¿verdad?). Algunos, más que respeto, podrían denominarlo magia; y es que quien escuchase su puesta de largo en 2008 sabrá que no era fácil escapar de su folk cálido y de influencias pastorales. Helpleness Blues aparece tres años después con una fórmula similar de corte continuista aunque con cierto aire de renovación reflejados en ciertos matices sonoros y estructurales. Para bien o para mal (suponemos que para bien para la mayoría) Fleet Foxes nos dan lo que queríamos pero sin que suene a ‘segundas partes nunca fueron buenas’.

El single que da nombre al álbum ya anticipaba lo que comentamos: cambios de ritmo novedosos, nuevas aportaciones instrumentales, pero manteniendo las preciosas armonías vocales marca de la casa. No conocen la sencillez sonora, y su sonido continúa la línea barroca de su debut (con alguna excepción como ‘Blue spotted tail’), e incluso se utiliza una instrumentación más rica y variada. Lo inaudito es que sencillez es la actitud que transmiten, quizás porque a pesar de los mayores medios siguen manteniendo la honestidad y falta de pretenciosidad de su propuesta original, sin dejarse llevar por lo ornamental y centrándose en el núcleo musical.

Las estructuras más complejas (‘The shrine/an argument’, ‘The plains/bitter answer’ o el mencionado tema homónimo ) suponen un mayor esfuerzo por parte del oyente para implicarse en el conjunto, y las melodías tampoco resultan tan inmediatas (no hay ningún ‘White winter hymnal’ o ‘Your protector’). Un esfuerzo por supuesto muy bien recompensado. Las voces aún provienen del final de la cueva más profunda: nunca podemos constatar el origen, se muestran lejanas, con eco, pero las sentimos como si estuviesen justo a nuestro lado.

Lo que tenemos es un álbum sólido, ligeramente menos fresco que su antecesor, pero con suficiente entidad para ponerlo casi a su altura. De lo poco que les podemos echar en cara es que un lanzamiento de esta índole debería ser publicado después del verano debido a su marcado carácter otoñal. Al escucharlo desearíamos estar mirando la lluvia a través de la ventana mientras tomamos una taza caliente de leche y nos tapamos con nuestra manta de toda la vida. Qué se le va a hacer, tendremos que corear las fantásticas canciones durante su único concierto en España en el Primavera Sound.

Puntuación: 8/10 | Escúchalospotify

jarto

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