Reivindicando… los singles de Sugababes

Algún disco decente tienen (el primero y el segundo), pero para que engañarnos, lo que queremos de una girlband es que nos reviente los oídos (en el buen sentido) a base de estribillos infecciosos, loops envolventes y letras sobre lo bien que nos lo pasamos bailando y ligando. Aunque el origen de las Sugababes distaba hasta cierto punto de este frívolo concepto, y muchos pensarán que chirriaban: nada más lejos de la realidad. Tampoco es que hablasen de Kafka y se decantasen por el folk, pero los taconazos y la barra de labios vinieron más tarde. Esta fue la época de la gran ‘Overload’, aquel hit que las dio a conocer y que nos obligó a pensar que las Atomic Kitten eran retrasadas mentales (más aún). Otros singles como ‘Run for cover’ o ‘Soul sound’ nos demostraron que una conversación con estas chicas no se basaría en comparar depilaciones brasileñas.

Con la marcha de Siobhán Donaghy (por supuesto: he copiado y pegado el nombre desde Google) y la entrada de Heidi Range las cosas comenzaron a ¿evolucionar? El caso es que la calidad la mantuvieron en temas como ‘Shape’ o ‘Round round’, pero especialmente en la enorme joya eletrco-pop que es ‘Freak like me’ (que ya coronó nuestra lista de los mejores samples). Hasta una balada como ‘Stronger’ resultaba inquietante y cero azucarada. En Three seguían por derroteros similares, con trallazos dance-pop como ‘Hole in the head’, el baladón ‘Too lost in you’ o estribillos difíciles de olvidar como ‘In the middle’.

Su imagen se sexualizaba cada vez más, aunque aún mantenían la cordura en su cuarto álbum Taller in More Ways, con pelotazos de la talla de ‘Push the bottom’ o esa melodía rematadamente pop de ‘Red dress’. La cosa se empezó a irse de madre con la marcha de Mutya Buena y la aparición de una guarrilla como Amelle Berrabah. Una época que se cerraría con un recopilatorio que recomendamos con devoción.

A partir de ahí solo habría que quedarse con un single como ‘About you know’, que aunque parecía sacado de un spot de bebida energética, quedaba de lo más aparente. Keisha Buchanan también abandonó el proyecto justo antes del lanzamiento del último disco, y a partir de ahí comenzaron un montón de insultos cruzados entre antiguas y nuevas componentes. Una nueva chica se unió al grupo, y la verdad, nos importa un pimiento como se llame, porque a día de hoy solo nos queda un trío de zorras con temas que no nos harían arquear una ceja. Hace unos meses se rumoreó que Mutya, Keisha y Siobhán iban a apelar a un tribunal por el nombre del trío y a reformular uno nuevo. Al final no se sabe mucho más, pero no sería mala idea.

jarto

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