Death Cab for Cutie – Codes and Keys

Desde hace unos años Death Cab for Cutie cargan con la etiqueta de tótem del pop-rock de corte indie accesible y no parece que el puesto les vaya a ser arrebatado. Este nimio factor siempre lleva consigo críticas y denostaciones que en muchos casos se encuentran absolutamente injustificadas. Con Plans ya recibieron cierta mala prensa por su marcado carácter pop, aunque el resultado final contuviese unos cuantos himnos inolvidables. Es normal que un grupo que poco a poco va llegando a más y más gente genere ciertos comentarios de insatisfacción (ya sabemos como se las gasta ciertos sectores del indie). Y si el frontman además está casado con un icono como Zooey Deschanel apaga y vámonos (las envidias y los retratos de manual nunca ayudan). Su escasa actitud pretenciosa rebaja el nivel de destrucción ajena, pero siempre quedarán cuchillos que seguirán volando como ya está sucediendo con este nuevo trabajo. Dudamos mucho que Gibbard y amigos quieran dar una vuelta de tuerca a un género que tampoco aspira a objetivo de tal magnitud. Codes and Keys así lo refleja, y de mejor manera que su sieso antecesor de 2008.

La apertura corre a cargo de ‘Home is a fire’, tema con trasfondo electrónico y corazón acústico en la mejor tradición de Trasatlanticism; una introducción que nos hace presagiar lo mejor (y no nos equivocamos). Como declaraban hace unos meses, las guitarras no son ya el elemento dominante en su sonido, como también comprobamos en ‘Code and keys’ con su insistente piano y sutiles cuerdas que envuelven la siempre agradecida voz de Gibbard. La vitalista y hasta cierto punto ambiental ‘Some boys’ destaca por los ecos vocales atmosféricos, convirtiéndolo en un himno de andar por casa (en el buen sentido). ‘You’re a tourist’ tiene la mejor esencia pop del Plans, con bien de guitarras épicas y una deliciosa melodía que se magnifica por una delicadísima interpretación vocal.

El in crescendo sonoro de ‘Unobstructed views‘ apabulla con una conjunción entre piano y sintetizadores en seis minutos de escapismo sonoro sin igual. El sonido se vuelve más convencional en temas como ‘Underneath the sycamore’ o ‘Monday morning’, y aunque no sobresalgan tampoco desentonan entre el conjunto. En ‘Saint Peter’s Cathedral’ vuelven por los derroteros de Trasatlanticism en un número de ambientación entre sintética y orgánica. Folktrónica a su particular y perfectamente reconocible manera. Y para terminar que mejor que con júbilo y melodías que se incrusten al cerebro en ‘Stay young, go dancing’.

Codes and Keys no aparecerá en las crueles listas de lo mejor del año, pero tampoco nos importa (y a ellos tampoco, sobre todo si consiguen de nuevo el uno en Billboard). Gracias a su vuelta a la cordura podemos escuchar un muy buen disco que recoge lo mejor de su carrera para nuestro regocijo. Y si no se es muy fan de la banda, desagradar no desagradará (los odios ya mentados los generan su éxito más que su música).

Puntuación: 7,75/10 | Escúchalo: NPR

Comments
  1. iaGo

    Muy de acuerdo, un gran disco, aunque algunos lo critiquen demasiado, no veo el porque… incluso mejor que el Narrow Stairs, se podria decir…

Deja un comentario