The Raveonettes en el Auditorio Regional de Murcia

El dúo danés The Raveonettes puso fin el pasado Sábado al ciclo Otras Músicas del auditorio Victor Villegas de Murcia, con una expectación de 200 personas que de haber podido habrían sido 800, ya que la sala, con minúsculas, no dio para más.

Pero  esto no fue impedimento para que disfrutáramos de un gran concierto, donde pudimos ver al dúo en compañía de una doble sección rítmica, dos multiinstrumentistas que soltaban las guitarras y se hacían con la percusión de igual modo, dando un toque de consistencia a las desvaídas ensoñaciones de la rubísima Sharin Foo al bajo, y Sun Rose Wagner a la guitarra.

Suenan los primeros acordes, creando un punto de niebla humeante que despista, con tonos de gótico ochentero y de melodías fúnebres, una intro  sombria que sirvió de presentación a su último trabajo Raven In The Grave, un disco tejido de melodías oscuras que nos recordaron bastante  a The Cure o incluso a las Breeders.

Si las tres primeras canciones del concierto mostraron la oscuridad del nuevo disco, las siguientes, empezando por Dead Sound, desplegaron la fanfarronería pop-garajera que ha definido la trayectoria de los Raveonettes. ‘Dead Sound’, de Lust, Lust, Lust, tenía algo de nana susurrante y espíritu Beach Boys, pero la empapaba tanto reverb que incluso la doliente percusión sonaba como una serie de porrazos sucios; ‘Noisy Summer’, del disco Chain Gang Of Love, era la clásica armonía doo-wop chico-chica retorcida con chirridos de guitarra, mientras que ‘Love In a Trashcan’, de Pretty In Black, hizo notar su vintage sesentero de atmósfera asesina. Cada canción llegaba con nivel extra de energía, por no hablar del flash hipnótico de la luz epiléptica al fondo.

La sedosa ‘Lust’ cerró un bloque de canciones añejas para volver a la actualidad con Apparitions, de aroma a The Cure. Y aunque la mitad del concierto lo dedicaron a presentar el nuevo material, Wagner y Foo se las arreglaron para desenfundar un buen montón de clásicos: ‘My Tornado’ y ‘Attack of The Ghost Riders’ iban contiguas, con ese deje chico-de-la-moto de su primer ep, Whip It On.

Luego vino ‘Heart Of Stone’ con su lograda línea de guitarra, la única mención a In & Out Of Control, y terminaron con ‘My Time´s Up’, para regresar con un corto bis. Apenas pasaron de la hora, para un ciclo menos suculento que anteriores en cuanto a grupos y de capa caída por una crisis más creativa que económica. Y es que a diferencia de años anteriores, en los que el auditorio ofrecía para este ciclo la mágica y polivalente Sala Audio, sala anexa donde podíamos bailar, sentir y tocar…tuvimos que conformarnos con la sala de más reducidas dimensiones, perfecta para cantautores o acústicos. Mis respetos a The Raveonettes.

Crítica y Fotografía: Jesús Gómez

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