Beyoncé – 4

El fracaso de los singles del recién inaugurado 4 no auguran buenos resultados para el bolsillo de Beyoncé. Tampoco hay que olvidar que no sería la primera vez que la Knowles se salva por los pelos de un flop (B’Day con ‘Irreplaceable’), aunque también es verdad que los dos primeros singles tuvieron más repercusión que los dos que conocemos de 4. Puede que la estrategia se base en obtener el prestigio que prensa y cierto tipo de público no le han otorgado con su andadura en solitario (salvo en contados hits), algo muy normal en otros ámbitos como en el cine, con las incursiones en el mundo indie de la mayoría de actores con caché. No, no se ha embarcado en una odisea indie (por mucho sample de Major Lazer que haya), pero ha escogido el camino de la madurez con ansias de que se la tome en serio más allá de una espectacular voz. ¿El resultado? No las tiene todas consigo, pero como álbum es el más escuchable de su carrera; pero sí, sigue adoleciendo la falta de hits. Rihanna tiene algún disco muy completito (Good Girl Gone Bad especialmente) que supuran un hit tras otro, así que si ella puede, Beyoncé es más lista y ambiciosa que la de Barbados.

Comentando las canciones, ‘Run the world (girls)’, ya conocida por todos, no es tan poco apetecible como la pintan, aunque se queda a medio gas. A su favor hay que decir que funciona mejor dentro del disco que como tema independiente, incluso en su papel de cierre del mismo. Los que comparan ‘1+1’ con Prince no se equivocan por el tipo de arreglos y guitarras, especialmente gracias al riff, lo que le convierte en el ‘Purple rain’ de la artista (a bastante distancia, por supuesto). ‘I care‘ y ‘I miss you‘, también baladas, conectan con nuestro lado más elegante y sutil, mientras que ‘Best thing I never had’, con la producción de Babyface (sí, sigue vivo) huele caspa de los noventa, pero como sucede con el primer single, no desentona tanto en el conjunto, e incluso se revaloriza. Lo más meritorio es enlazar varias baladas desde el principio del disco y que no hayamos bostezado hasta el desencaje de mandíbula. Todo un logro. Y sin tostones vergonzantes como ‘If i were a boy’, aunque también sin guilty pleasures como ‘Halo’ que nos alegran el día.

Entre los temas más moviditos, aparte de ‘Run the world (girls)’, podemos encontrar interesantes exponentes como ‘Party’, que convence pero tampoco nos deja sin aliento sobre la pista. ‘Countdown‘ tiene un punto de ‘Check on it‘ pero más modernizada, mientras que ‘End of time’ cuenta con Diplo y Switch en el diseño de sonido, lo que la hace destacar entre la producción más clásica. ‘Start over’ es un mid-tempo del montón pero tiene una interesante línea de base y sutiles arreglos.

Lo que más nos gusta es la coherencia del disco y el no venderse al dance y electro-pop más chusco y tan de moda. Ella tiene suficiente entidad para hacer lo que le venga el gana (aunque los resultados comerciales no acompañen), y, sorprendentemente, las baladas son las que mejor salen paradas de este ‘hago lo que quiero con mi pelo’. Aún esperamos ese álbum tan completo como lleno de hits, pero 4 es una buena muestra de Beyoncé nunca fue flor de un día.

Puntuación: 6/10 | Escúchalo: prettymuchamazing

jarto

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