Matt Elliott en La Casa Encendida de Madrid

El domingo 17 de julio tuvimos otra gran cita musical en La Casa Encendida de Madrid con motivo del programa de conciertos La terraza suena. En esta ocasión era el turno de Matt Elliott para amenizar los anocheceres al aire libre bajo el cielo descubierto de Madrid. A pesar de ser un nombre conocido, pero no lo bastante reconocido, Matt Elliott completó la venta para su concierto en tan solo una hora y media bajo el asombro de muchos que tuvimos que comprar las entradas que se liberan 2 horas antes del espectáculo. Nos alegra comprobar que no solo los nombres actuales o de moda son los únicos que consiguen llenar el aforo en poco tiempo.

El inglés, eligió el color negro para su vestimenta, la humildad para enfrentarse al público y acompañado de un micrófono, una guitarra española, una flauta dulce y un grabador que luego haría reproducir a base de loops grabados en directo. El concierto empezó y el silencio y las melodías de una guitarra de sonido impoluto comenzó a sonar. Eran los acordes de una nueva canción que esperamos pronto para este año. El folk, el sonido entre nostálgico y melancólico y el saber hacer del músico inglés impregnó la terraza siguiendo el camino a su anterior trilogía Drinking Songs, Falling Songs y Howling Songs, donde hacía alarde de una mezcla de folklore de los paises del Este, decadencia, nostalgia y en definitiva una atmósfera embriagadora y única.

Poco a poco Matt Elliott fue subiendo la intensidad sabedor del sopor que podría producir si estaba todo el concierto utilizando el acústico. Así lo hizo aportando matices vocales en forma de silbido espectral o cantando desgarradamente entre los acordes de guitarra. Pero lo Matt lleva mucho en esto de la música y en cada tema sabía que debía aportar algo nuevo para sorpender al público. De esta manera empezó a grabar su voz y melodías para reproducirlas en loops unas sobre otras para formar canciones orquestadas con tanta intensidad que parecía mentira todo lo que podía salir de los altavoces. La guitarra española se convertía en eléctrica, la flauta hizo su aparición al igual que la melódica, y las canciones se hicieron ruidosas e intensas, herencia de su pasado musical más bestia. Finalmente la electrónica hizo acto de presencia a modo de ritmos drum’n’bass en el tema ‘The Mess we Made’ del disco homónimo, mezclando melancolía de la guitarra con el estilo musical de los 90 para comprobar que Matt Elliott fue un musico electrónico y que sabe como conjugarlo perfectamente con su presente musical. Tras una hora de concierto, Matt hizo dos bises aclamado por el público y sobre todo porque estaba cómodo entre nosotros y entre el cielo que poco a poco iba adquiriendo tonos azul oscuro y violetas. Tocó un tema nuevo y terminó aparcando la guitarra y jugando con el sintetizador, manipulandolo y ralentizando el ritmo del tema que sonaba; en definitiva, divertiéndose y divirtiéndonos.

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