Ladytron – Gravity the Seducer

Hace años decir que te gustaba Ladytron era la cumbre del modernismo bien llevado y considerado, pero como como ciclo natural las modas se desvanecen… y vuelven. El cuarteto pudo aprovecharse del revival ochentero, pero a día de hoy los noventa mandan, el electropop se nutre de otras bandas en el candelero y ahora  se sacan de la manga Gravity the Seducer, que no sabe demasiado bien hacia donde mirar. Un poco lo mismo que le sucede a Goldfrapp, aunque sin llegar a los cambios estilísticos tan extremos del dúo. Por los primeros singles parecía que el giro iba a ser mayor, pero al final mantienen la mayoría de señas de identidad que les hicieron grandes, aunque sin definirlas del todo y con cierta sensación de trabajo a medio hacer.

Después de darnos cuenta de la cantidad de hits de los que hacen gala al escuchar su reciente recopilatorio, uno se queda un poco estupefacto al no encontrar ninguna canción que le pueda dejar a uno k.o. No es que los anteriores trabajos se basasen en tres temazos y el resto lo dejasen en manos de la mediocridad, también funcionaba el concepto álbum, pero sin olvidar lo que podemos esperar de una banda de esta índole. Ahora, incluso ‘White elephant’, ‘Mirage’ o ‘Ace of Hz’ (estas dos bastante difíciles de distinguir), que llevamos escuchando un tiempo, nos dejan un tanto fríos. Son buenos exponentes del sonido de la banda, pero no rompen, aunque funcionan mejor juntas que por separado, constatando la homogeneidad formal de Gravity the Seducer. Tampoco es que atisbemos canciones que destaquen unas de otras, por lo que de primeras el disco puede aburrir un poquito. Por suerte las escuchas le hacen despuntar más de lo previsible en un principio.

La producción sigue siendo el gran baluarte de Ladytron, salvo alguna excepción como ‘Ritual’ y su horrible batería (un tema muy Depeche Mode, por otra parte). El baile, excepto quizás ‘Melting ice’ (y con dificultad), se abandona en favor de las atmósferas sonoras, como en ‘Ambulances’, con un toque witch, o ‘Transparent days’, que recuerda al Mike Oldfield de los ochenta.

Hablamos de un álbum competente, agradable de escuchar, pero que no nos retuerce o excita como antaño. Dentro de la frialdad innata de la banda, siempre se caracterizaron por rezumar, paradójicamente, cierta visceralidad que esta vez se ha quedado en amodorramiento no sabemos si por la edad (tampoco es que sean unos carcas precisamente) o por un momento místico en la línea Ray of Light. Sea lo que sea, esperemos que en su próximo esfuerzo discográfico terminen de redondear la propuesta.

Puntuación: 6,25/10 | Escúchalospotify

jarto

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