Apparat – The Devil’s Walk

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Sascha Ring, mejor conocido como Apparat, consiguió llamar poderosamente la atención en 2003 con Duplex, una obra electrónica tan completa como ecléctica. Cuatro años después publicó el enorme Walls de 2007, demostrando que no nos encontrábamos ante flor de un día. Otros cuatro años más tarde, pero con proyectos paralelos entre medias, nos vuelve a regalar otra magnífica oda a la electrónica sensible e inteligente aunque presentada desde nuevas perspectivas y matices.

The Devil’s Walk vuelve a contar con ese halo entre el bigger than life y el intimismo, navegando entre ambas aguas con soltura, sin esfuerzos. Abandonando definitivamente el IDM y abrazando el pop en diversas vertientes, los diez cortes del álbum no destacan por la utilización radical de los elementos sintéticos, ya que teclados o arreglos acompañan de una manera sutil, a veces de manera casi imperceptible, pero formando un todo donde nada se torna como prescindible. Miles de detalles, incluyendo un gran peso de la instrumentación real, que nos lo podemos tomar como un laberinto de sonidos en el cual desentrañar todos los enigmas o como una atmósfera indivisible que recubre el entramado melódico y lírico.

Es complicado hablar de temas sueltos, ya que se trata de un disco más conceptual y ensamblado que el más variado Walls, aunque tampoco es tarea imposible. ‘Sweet unrest’ y su magnífico juego de coros abren la veda de manera magistral para dar paso al mejor corte, la preciosa ‘Song of los’, por cierto con una remezcla a cargo de Mogwai absolutamente recomendable. De hecho, ciertas pinceladas del prog-rock de los escoceses se pueden admirar en algunas secciones del álbum. Las maravillosas cuerdas de ‘The soft voices die’ y ‘Escape’ (ésta última con ausencia casi completa de electrónica) constatan la incesante búsqueda de nuevos espectros musicales por parte de Robert. La inquietud inicial ‘Ash/black veil’ se convierte en in crescendo no grandilocuente, pero sí lo suficientemente emocional para dejarnos sin palabras. El fantasma de Thom Yorke reaparece ‘Your house is my world’, lo que ya sucedía en Walls (y también se puede comprobar en otros momentos de The Devil’s Walk).

Un álbum delicado, sutil, que crece con las escuchas, aunque de primeras ya se percibe la magnitud del mismo. Algunos achacarán a Robert la ausencia de un mayor número de texturas, ambientes y sensaciones (porque hablamos de música de sensaciones) como pudimos disfrutar en Walls. La verdad es que poco importa con un trabajo de este calibre, y más si ya lo has demostrado y lo que te interesa es dar un paso más. ¿Hacía delante? Puede que no, que se trate de un paso lateral. The Devil’s Walk no es mejor que Walls y Duplex, simplemente es otra faceta dentro de una misma esencia de un artista que sigue en lo más alto (aunque muchos le ninguneen).

Puntuación: 8,25/10 | EscúchaloSpotify

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