Björk – Biophilia

La primera vez que llegó a mis manos el recopilatorio de Björk se me abrió un nuevo mundo. Un yo tan joven y poco ávido a la novedad comenzaba a paladear una música más allá de la radio fórmula más convencional (en realidad el cambio de actitud se produjo en el principio de la decadencia de este formato). Efectivamente, Björk inauguro mi gusto por el indie. Y de que manera. A partir de aquel momento ansiaba conocer nuevas bandas, sonidos, estilos que saciasen este recién estrenado hambre musical. Y por supuesto indagar en la obra de la islandesa más allá de un best of. Fue, como no, su trilogía de los noventa la que realmente me conquisto. Vespertine me atraía pero con reservas; tiempo después con Medulla aprecié su riesgo aunque a veces me dejase algo frío; y en Volta me quedé con algunos temas (desde mi percepción funcionaba más por separado que como conjunto).

Björk tenía un hueco muy importante en mi vida que con el tiempo fue cediendo a otros artistas. Y aunque no escucho sus tres primeros álbumes con la misma ilusión que hace años, sí que aún puedo ver la grandeza de la obra para la música de los noventa; la misma que ha ido perdiendo en sus tres últimos esfuerzos discográficos. ¿Y Biophilia? ’Crystalline’ y ’Cosmogony’ llevan ya unas semanas en mi playlist y siguen dejándome algo indiferente. Podría ser cuestión de tiempo, pensé, pero no. Björk es una magnífica intérprete, la producción convence, e incluso la falta de una melodía mínimamente pegadiza tampoco traumatiza, pero todo suena demasiado manido, escuchado, pero sin la misma gracia de antaño. Siempre desde la perspectiva björkiana, por supuesto, con un estilo absolutamente intransferible (y quien ha intentado imitarlo ha fracasado).

A la hora de elaborar las diez canciones, Björk ha explorado nuevos caminos que deberían sorprender (algunos instrumentos, por ejemplo). La teoría es una cosa, los resultados otra. La novedad y originalidad las deja esta vez en manos de las aplicaciones para productos Apple. Es verdad que el concepto no es que pase desapercibido: cada canción habla de algún proceso natural o similar. ¿Es suficiente? Quizás después de un estudio minucioso de las letras, aunque tampoco hay que olvidar la magnífica capacidad para generar imágenes sonoras relacionadas con los mentados procesos (aunque en algún corte como ‘Virus’ no se contemple demasiada concordancia).

El disco se escucha con agrado, pero tanto se está atento como se desconecta. Las canciones no te remueven por dentro como ‘Human behaviour’ o ‘Hyperballad’; como obra no nos arrastra hasta el extremo al más puro estilo Homogenic. Es muy fácil comparar, pero con una artista de la talla de Björk no te puedes conformar con cualquier cosa. Eso sí, resulta harto complicado que nos obsequie con un disco del montón, y Biophilia para nada se enmarcaría en esta categoría.

Puntuación: 6/10 | Escúchalo: Spotify

jarto

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