M83 – Hurry Up, We’re Dreaming

Uno de los álbumes más anticipados de los últimos tiempos ya se encuentra entre nosotros después del éxito de su predecesor allá por 2008. Éxito entre el público (indie), no tanto entre la crítica (aunque Pitchfork todopoderoso lo encumbró al top 10 del año). Para los que no reconocían la calidad de Saturdays = Youth, este Hurry Up, We’re Dreaming significaría la resurrección o el entierro casi definitivo de M83. Por ahora las críticas están siendo muy positivas, y parece que tanto fans de las primeras obras como los que se engancharon en 2008 pueden quedar más que satisfechos.

De sopetón un álbum doble puede provocar cierta pereza y dudas acerca de cuánta morralla puede contener y si hubiese sido mejor condensar conceptos. No todas las pistas son perfectas, algunas se asemejan a otras, pero hay que reconocerle el mérito de haber parido una obra tremendamente entretenida desde el punto de vista más banal. Sin embargo no todo son entretenimientos, y Hurry Up, We’re Dreaming se sumerge en aguas más profundas y complejas, tanto en las influencias como en el contenido.

En el primer ámbito se nos pueden pasar por la cabeza los alabados Disco Inferno para treinta segundos después pensar en Phil Collins. A veces parece que nos enfrentamos a una banda sonora (en ‘Splendor’, por ejemplo, recuerda a Danny Elfman), suponemos que por su experiencia como compositor en la película francesa Black Hole, lo que dota al disco de muchos cortes instrumentales que destacan por atmósferas expansivas y luminosas.

No nos encontramos con tantos hits reconocibles como en Saturdays = Youth, o quizás no sobresalen demasiado entre tal cantidad de temas, pero haberlos haylos. La ya conocida ‘Midnight city’ invita al baile con el adictivo (y desquiciante) riff, y hasta cierto punto supone un puente entre este álbum y el anterior. El tema que lo abre junto a Zola Jesus puede que no merezca acabar siendo single, pero la personal voz de la artista y el in crescendo atrapa y envuelve al más escéptico. En este tema también descubrimos el nuevo registro de Anthony, bastante parecido a Peter Gabriel, en el que había estado trabajando últimamente como reconoció en la entrevista a Pitchfork. Y es que su voz, aparte de la instrumentación tanto real como sintética, se convierte en una de las claves para agudizar el importante papel que juega la épica en el álbum (aunque a veces se echen en falta los susurros de González). Épico también es ese momento Simple Minds (con gotas de U2) en ‘Reunion’, al que sólo le falta un clip con los alter-ego actuales de Emilio Estevez, Molly Ringwald y compañía a la salida de la sala de castigo. Los spoken vuelven a hacer acto de presencia en ‘Raconte-moi une histoire’ o ‘Echoes of mine’, y reaparecen los teclados kraftwerkianos en ‘Ok pal’ o ‘Another wave from you’, por lo que el disco dispone de todo tipo de elementos para no resultar monótono.

Y por si fuera poco se trata de un trabajo con alma en el cual, sin ser tan conceptual como Saturdays = Youth, cada uno podrá plasmar su propia historia y fusionarla con los sonidos, melodías y ambientes de Anthony. Y aunque de primeras ya se trate de una obra que conmueva y hasta abrume, es más que probable que con el tiempo gane enteros y podamos apreciarla en su verdadera magnitud. Nos ha pasado con sus discos anteriores; éste no va mal encaminado.

Puntuación: 8,25/10 | EscúchaloSpotify

jarto

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