The Sound of Arrows – Voyage

Y llegó el día. Tres años desde que se anunciase un debut que parecía que nunca iba a llegar, por fin tenemos entre manos Voyage. The Sound of Arrows se han tomado su tiempo para finiquitar un trabajo que corría el riesgo de decepcionar después de tanto hype (y tanto retraso). En realidad ya surgieron algunas críticas con Nova, y es verdad que no llegaba al altísimo nivel de lo ya publicado, pero para nada se trataba de un tema indigno para la banda, su filosofía y esencia. En el caso de un servidor, seguía esperando el disco como agua de mayo, y hoy 7 de noviembre, las lágrimas de alegría recorren mis mejillas (mañana negaré haber escrito esto).

TSOA es que es una de las pocas bandas con las que soñar es fácil, así de simple, así de ñoño. Tanto por su música como por una exuberante imaginería visual, tocan nuestra fibra más emocional desde la más encantadora, mágica y preciosista visión. Una veces más näif, otras más conscientes de la realidad, el dúo nos embarca en un viaje alucinante (lo de Voyage viene por algo) por nuestro ‘yo’ más inmaculado, como si hubiésemos nacido de nuevo y nos maravillásemos por cada detalle como si nunca antes lo hubiésemos vivido o contemplado. Ya sabíamos que los suecos detentan la fórmula pop perfecta, pero lo de estos chicos nos supera (para bien).

Oskar y Stefan elaboran un sonido divertido, brillante y bailable, pero sin prescindir de la inteligencia, trascendencia y el buen gusto. Into the clouds ejerce de maestro de ceremonias en una versión con ligeros cambios en la producción y una nueva y bonita introducción, que provoca nuevos latidos de excitación y emoción tal y como nos sucedió en 2009. Grandiosa. Tanto como Magic, que nos sigue transportando a un mundo de fuegos artificiales de infinitos colores y formas, aunque los cambios no convenzan tanto como la original. Wonders, que la conocimos hace un par de semanas, es el grower que anticipamos, tan envolvente y disfrutable sobre la pista que dan ganas de cerrar los ojos y bailar ajeno a todo y todos (aunque medio club nos quiera dar una paliza por los codazos y manotazos propinados). Ciertos ramalazos r’n’b se perciben en Ruins of Rome, que cuenta con estribillo acompañado de coros (un must del dúo) y un pegadizo riff de trompetas.

En Longest ever dream y Hurting all the way, con voz femenina y mucho auto-tune respectivamente, nos encontramos con los temas más flojos, aunque se podrían etiquetar como transición saludable para un final de impresión. Conquest es absolutamente infecciosa y de lo más kitsch del álbum, mientras que Nova sigue resultando un ejercicio de trance-pop envidiable. There is still hope vuelve a ayudarse de una voz femenima para aportar fragilidad a un número down-tempo dance de más de siete minutos en el que no sobra un sólo segundo. Lost city cierra el disco demostrando su amor hacia Vangelis (no es la primera vez ni será la última) en un corte instrumental bien de grandilocuencia que podía acompañar a muchos films míticos de los ochenta.

No todos los temas son redondos, pero ninguno peca de mediocre, y la sensación final es de satisfacción absoluta. Los amantes del electro-pop con corazón, la magia, Suecia, Pet Shop Boys, la emoción de la primera vez o las atmósferas evocadoras encontrarán en Voyage lo que andaban buscando. Pop en estado puro como entretenimiento, pero sobre todo como método de evasión.

Puntuación: 8.5/10 | EscúchaloSpotify

jarto

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