The Drums en Razzmatazz, Barcelona

A poco menos de media hora de empezar el plato principal de la noche, la sala 1 del Razzmatazz presentaba un aspecto propio de un evento importante, de esos que crean grandes expectativas, y que, también sea dicho, no siempre se cumplen.

Unos pocos afortunados (no tan pocos hacia el final) pudimos disfrutar de una banda que empieza a despuntar, Cloud Control, con un estilo que en ocasiones recuerda más a Fleet Foxes (canciones como la preciosa Gold canary) que a los mismos The Drums. Tuvieron momentos destacables, llegando a parecer que llevaban mucho tiempo haciendo conciertos ante tanta gente, y acabando agradeciendo a la banda a la que teloneaban, como dicta el protocolo.

Al cabo de aproximadamente media hora hacían su aparición en el escenario los de Nueva York, rodeados de esa aureola de misterio creada a base de luces, y sobretodo de sombras, que les acompañaría durante todo el concierto. Empezaron fuerte, con una de las canciones del nuevo disco que más recuerdan a las del debut, que más invitan a mover los pies, What you where. Le siguieron Best friend y Me and the moon, hits del primer disco que hicieron que la sala empezara a tararear estribillos y a bailar. Como lo hizo Pierce, con su ya clásico contoneo de caderas y sus poses de diva, en ocasiones un tanto exageradas. El resto de la banda se limitaba a interpretar un papel secundario, cediendo totalmente el protagonismo a Jonathan.

Luego llegó If he likes it let him do it, una de las mejores canciones de su segundo álbum, acompañada de una iluminación perfecta que remarcaba la silueta de Pierce a contraluz, como una sombra bailando y moviéndose por el escenario, creando un efecto fantasmagórico en perfecta armonía con la canción. Book of stories y el single Money acababan de redondear un inicio increíble, aunque se preveía que difícilmente aguantarían aquella intensidad. Y así fue. I need fun in my life y la repetitiva I need a doctor (parecía que incluso la alargaban demasiado) comenzaron a marcar la decaída. Book of revelation fue la antesala a Forever and ever amen, puede que el tema que más entusiasmó al público, que parecía contentarse con cualquier canción con un pegadizo estribillo, no siempre sinónimo de calidad musical, y sólo quería, en su mayoría, bailar y seguir con el fiesta.

Days hizo retumbar toda la sala con un bajo superlativo y I felt stupid, canción de los inicios de la banda y que seguramente poca gente conocía, conseguía que la sala saltara con su pegadizo “Ha, ha, ha…”. Sonó How it ended, tema que cierra Portamento, y Down by the water, que hizo que muchos empezáramos a mirar al reloj mientras otros tararearan la melancólica melodía.

Y llegó el bis, en el que los que no se habían tomado la molestia de leer críticas o mirar setlists anteriores pensaban que iban a destrozar las zapatillas saltando y cantar al unísono el (no nos engañemos) hit más conocido del grupo. Alguien con una mente retorcida podría llegar a pensar que muchos de los asistentes sólo conocían y habían venido a oír esa canción. Y esto fue lo que pasó. Sin el batería en el escenario y una invitación a seguir el ritmo con las palmas sonó Baby, that’s not the point, y, ya con el quinteto al completo, fue el momento para It will all end in tears y The future, cuyo final había sido adaptado para acabar con un final épico, como lo harían The Killers pero sin fuegos artificiales. Cuando nos dirigíamos a la salida la mayoría de la gente aún silbaba y atónita no se podía creer que The Drums no tocaran El tema. Pero así fue y así lo avisaron ellos en alguna entrevista anteriormente.

En definitiva, un gran concierto en cuanto a la calidad de la música, con una excelente selección de temas (muy a pesar de la mayoría de asistentes) aunque una distribución de éstos que en mi opinión dejaba bastante que desear. Habrá que ver si en el futuro siguen la línea del último disco, con canciones más cuidadas y menos comerciales, o vuelven a canciones como “Let’s go surfing”, cosa que, por el momento, parece difícil.

Marçal Pino

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