Top 10: lágrimas sobre la pista de baile (II)

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Continuamos con esta lista tan absurda como gratificante que esperemos que se convierta en la banda sonora de vuestros llantos más bailables.

5. UltravoxDancing with tears in my eyes

Más claro agua; el título lo dice todo, resumiendo la filosofía de este top. Con la esencia de la new-wave ochentera más casposa pero altamente disfrutable, la banda de Midge Ure mezclaba la frivolidad e incesante búsqueda del placer tan típica de la década con la pesadumbre del amor que ya se esfumó. Ideal para: emborracharse y olvidar las penas, sin más. La pista de baile y el alcohol intentarán mitigar nuestras lágrimas… o las estimularán aun más, quién sabe. Sin embargo, hay que dejarse llevar. Y nunca dejar de bailar.

4. Lesley Gore It’s my party

Un clásico original de Helen Shapiro que popularizó Lesley y que retrata cualquier fiesta en la que nos creímos la estrella y al final salimos escaldados. Una melodía infecciosa y una letra tan real como dolorosa que saca a relucir nuestro lado más inmaduro e infantil; pero a ver quién es el guapo que no ha vivido alguna rabieta nocturna. Ideal para: intentar disimular la cruda realidad (llorar como una magdalena) bailando de un lado a otro y acabar como una cuba haciendo el mayor ridículo imaginable. Y a pesar de todo hay que recordar que se trata de nuestra fiesta y seguimos siendo los protagonistas absolutos (aunque sea para mal), por lo que siempre deberemos mantener un mínimo de actitud. Eso, y nunca dejar de bailar.

3. MadonnaLike a prayer

De acuerdo, es una canción muy recurrente, pero es que no nos topamos con cualquier hit. La Ciccone, como buena alquimista pop que es, supo estremecer al mundo mezclando baile, coros góspel, religión y emoción a raudales en un tema que lo tiene todo. El amor como éxtasis etéreo que ni Santa teresa, oigan. Ideal para: derramar un par de lágrimas de felicidad mientras besas, abrazas o tocas a aquella persona tan especial… que puede que hayamos conocido hace media hora, pero que su simple mirada nos hace levitar. Si colocasen unas cuantas cruces ardiendo de fondo, mejor que mejor; sin olvidar lo esencial: nunca dejar de bailar.

2. Joy División Love will tear us apart

El gran clásico de la banda nunca cansa por mucho que lo exploten (y ya lo hacen bastante). Con un riff de teclado tan mítico como la penetrante voz de Ian Curtis y unas guitarras que marcarían un antes y un después, es difícil de imaginar como reaccionarían los primeros seres humanos que escucharon este himno atemporal. Ya de por sí el tema es para llorar de emoción hasta el fin de los días, pero si la letra nos toca, apaga y vámonos. Ideal para: una relación que hace aguas. Cada uno en una punta de la pista sabiendo que ni los ratos de diversión despreocupada pueden ocultar un amor en caída libre. Los ojos llorosos que jamás llegan a explotar marcan el momento. Y a pesar de todo, nunca dejar de bailar.

1. RobynDancing on my own

No es que se trate del mejor tema de la lista, simplemente no se anda con rodeos y nos transporta a una pista de baile resbaladiza entre tanta sangre de heridas que nunca llegan a sanar del todo. A golpe del electro-pop más inteligente, la sueca deja las cosas muy claritas a nivel lírico: te estás liando con otra mientras yo estoy sufriendo como alma en pena, bailo y ahogo mis penas en alcohol de garrafón (esto no lo especifica, pero es de suponer). El concepto es similar a la de Ultravox, sin embargo una cosa es que se apague el amor y dejarte llevar por la juerga, y otra que te lo restrieguen por la cara liándose con la primera fulana que se le ha presentado. Y seguir meneado las caderas estoicamente. Efectivamente, hay que tenerlos bien puestos. Ideal para: lo dicho, ver a tu ex enrollado fingiendo que lo pasamos divinamente cuando en realidad estamos frotándonos los ojos cada treinta segundos. No, por supuesto que no cuela. Da igual lo que piense el resto, lo que importa es nunca dejar de bailar.

jarto

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