Vinyl Williams – Lemniscate

Los debuts de una banda son siempre cosa de lo más misteriosa. Lo mismo no dicen nada de lo que será la banda (véase, por ejemplo, el primer LP de Yo La Tengo o, incluso, el de Radiohead), cómo acaban resumiendo toda su trayectoria. Puede incluso que su debut sea lo mejor que fueran a hacer (algunos creemos que el primer disco de Arcade Fire es difícilmente superable por el grupo), o puede que el debut sea una rara avis inclasificable e intratable (aquí se puede acudir a multitud de bandas: desde Sonic Youth hasta Deerhunter). Todo puede pasar con un disco de debut. Parece cierto, sin embargo, que siempre hay algo en ese disco que se puede extraer, siempre hay algo que se muestra (que sólo se podrá ver con el tiempo) que será lo indicativo de ese grupo. Hoy en día, da la impresión que un debut debe proyectar todas las posibilidades que va a dar ese grupo, una idea falsa pero que sin duda marca las presentes y futuras opiniones que se generan de la música que puedan practicar los susodichos debutantes. Hay que andarse siempre con mucho tiento, por ello, con los discos de debut. Se puede meter la pata de manera espectacular.

Nosotros nos guardamos un poco las espaldas: llegamos a este Lemniscate de un tal Vinyl Williams a través de la web de Decibel Tolls (muy recomendable, por cierto, llena de rarezas y discos interesantes). Comienzan hablando del disco de manera muy acertada: parece que esto, si es algo, es una extraordinaria mezcla de estilos. Como generalidad para adentrarse a este disco, bastante descriptiva pero poco precisa, podríamos decir que lo mismo recuerda a Neu! o a Ash Ra como a Space Rock. Latente vive siempre ese saber hacer del Krautrock: un ejercicio musical que siempre avanza, que nunca se detiene, que es estable en sus desenvolverse. Para esto utiliza bases electrónicas y sugerentes loops sobre los que se despliega una línea de bajo, casi siempre omnipresente.

Por supuesto –decíamos que esto era una coctelera fenomenal–, ambient y pop también están invitados (serviría el comienzo de ‘Grassy’ o en el penúltimo corte del disco ‘Open Your Mind’, o en ‘Who are you’ que nos trae a la memoria grupos como Múm), así como un shoegaze guitarrero, que se agarra como hermano de sangre del ya mencionado Space Rock: ‘Inner Space’ parece un buen ejemplo para ver lo mencionado ya que casi podría pasar por un tema de Spacemen 3 sin el trasfondo de obviedad velvetiana de la que se vanagloriaban estos. Pero el noise, o mejor dicho, un post-rock al que le gusta el noise y lo tribalesco de las percusiones parece querer vivir entre las composiciones también de manera permanente –un poco a lo Disco Inferno y un poco también al rock-ambient psicodélico que puedan haber practicado en ocasiones Animal Collective–. Y luego está esa voz femenina, como la que canta en ‘Stellarscope’, que nos invita a volver a los discos de Stereolab y Broadcast no sólo por su modo que cantar –que sí–, sino también por el fondo que le preparan para que cante.

Este disco recorre, pues, distintos parajes, recorre décadas –como apuntan en Decibel Tolls–, componiendo un debut extraordinario, sorprendente en muchos sentidos. Generando en su mezcla un sonido propio, que ya es mucho pedir. Es agradecido y difícil de escuchar a partes iguales. Lo mismo se baila en la locura que se escucha buscando sus recovecos. Bienvenido seas, Vinyl Williams.

Puntuación: 8.7/10 | EscúchaloSpotify

 

Carlos Bueno

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