Reivindicando a… South

Un nombre tan simple que a muy pocos les sonará. Efectivamente, South es una banda inglesa que siempre ha pasado (y pasará) desapercibida para la mayoría (tan simple  y tan desapercibidos que es imposible encontrar una foto decente de la formación). Tanto para los modernos como para los comerciales como para los términos medios. Entonces, ¿cuál es su público? Los fans del pop entre el mainstream y el indie de calidad pero con la curiosidad necesaria para indagar algo más allá de la radiofórmula o el Sonorama. O los que, como en mi caso, les descubrieron en la banda sonora de The O.C., aquella serie de pijos californianos, auténtica mina para los gustos más indies, con una cuidada selección musical que creo escuela (ahora todas quieren a The National sonando mientras Grey llora porque Derek no la quiere).

Aunque en el extinto show contó con varias composiones del trío para acompañar dramas varios, fue Paint the silence la que abría el primer volumen de la banda sonora publicado en 2003, pop-rock de corte ambient y emotividad épica sobria (sí, existe). Sin embargo el álbum From Here On In, de 2000, pecaba de cierta espesura de forma que acababa lastrando el contenido.

Por suerte, tres años después, publicaron With the Tides, álbum mucho más directo y conciso, remarcando el lado más pop pero sin caer en la simplicidad. Las melodía se perfilaron e incluso contenía himnos como Colours in the waves, que harían palidecer a los mismísimos Coldplay. Porque a los chicos de South les sucede como a Doves pero multiplicado por mil: les dan sopas con ondas a Martín y compañía en su propio terreno, pero el público no les hace ni caso. La vida es así, injusta e ilógica.

Otro disco no tan redondo, pero muy bien posicionado, era Adventures in the Underground Journey to the Stars, de 2006, que seguía la estela del anterior, consolidado su faceta pop pero sin olvidar del todo su lado más ensoñador. Para 2008 lanzaron You Are Here, otra excelente muestra del buen hacer y honestidad de la banda, en este caso incorporando toques country o guitarras más contundentes en algunos temas.

Por desgracia en Spotify sólo podemos paladear el primer álbum y un directo que al menos contiene temas de su segundo y tercer largo. Lo de encontrar algo en tiendas ni hablamos, aunque nunca se sabe lo que la red puede ofrecernos… No es que nos descubran nada nuevo; puede que no se conviertan en el grupo de la vida, pero son ideales para acompañar los momentos más instrospectivos de uno mismo. Y lo que hacen lo hacen con mimo y respeto.

jarto

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