Kurt Vile – Smoke Ring for My Halo

Cuando todo el mundo busca nuevas maneras de expresarse lejos de los manidos estilos musicales de siempre –pocos grupos hoy en día dirían que tocan pop o rock a secas–, Kurt Vile a encontrado un resquicio de originalidad dentro del rock actual –sin tener que hacer ningún tipo de revival– para, así, hallar un personal modo de expresarse que es reconocible y novedoso al mismo tiempo. Smoke Ring For My Halo es su última entrega que, lejos de ser una obra maestra si nos atenemos al total, al dibujo completo, es uno de los discos más interesantes publicados este año y posiblemente uno de sus mejores discos hasta la fecha.

En ese “total” del que hablaba, este Smoke Ring For My Halo es un disco sorprendentemente coherente y honesto; la portada en la que se ve al músico sentado en un sofá tocando la guitarra no podría ser más certera. Se desarrolla siempre este disco sobre dos líneas de melodías que se entrecruzan: la que crea la guitarra, que es variadísima y rica en mil sentidos, imaginativa y compleja; y la de la voz, que rememora melodías a lo Lou Reed que hace propias, con esas caídas tan características al final de línea, que tanto le gustaría poder componer todavía a este último –¿qué demonios ha sido Lulú, Lou?; ¿por qué ahora semejante sandez después de tanto?–. Lo que ha hecho diferente Kurt Vile en esta entrega con respecto al excelente LP que fue su predecesor, Childish Prodigy, es que lo ha despojado de todo artificio. Ha eliminado los temas más ruidosos o la orquestación más compleja. Esto ha dejado, más a la vista si cabe, la deliciosa habilidad compositiva de este músico y ha permitido sus mejores cortes hasta la fecha.

Pero todavía Kurt Vile no ha dado a luz un disco completo en todos los sentido, complejo o brillante como si pueden haberlo dado algunos compañeros de generación. Smoke Ring For My Halo peca de ser una recopilación de canciones sin más, en las que cada una tendrá mejor o peor fortuna. A pesar de ello, el interés que despierta Kurt Vile es indudable teniendo en cuenta esos temas que dan en el clavo: son absolutamente representativos de su género y al mismo tiempo resultan tremendamente renovadores con respecto a esos antiguos valores, si se nos permite llamarlos así. Y ya que este disco ya no puede ser sobresaliente, no cabe duda de que es notable porque algunos temas son óptimos y rozan la perfección. Ahí están Baby’s Arms, Jesus Fever, On Tour o In My Time para darme la razón. Con tan solo escuchar uno de esos temas, mis aseveraciones se reafirman. Son inmejorables.

Vale la pena darse cuenta que esto del rock sigue adelante, que no se ha estancado y que sus nuevos frutos son muy valiosos. La sensación de que este disco no se podía haber dado en ningún otro momento también es palpable, su modernidad y actualidad es indudable. Kurt Vile está cerca, muy cerca, de dar con una obra maestra. Ha llegado a ese momento en el que sólo tiene que detenerse, ordenar las ideas, centrar el discurso y dejarlo salir como lo más natural del mundo, como lo que se hace todos los días. Ojalá pueda hacerlo; ojalá podamos verlo.

Puntuación: 8.2/ 10. Escúchalo: Spotify

Carlos Bueno

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