Youth Lagoon – The Year of Hibernation

La sombra del éxito de Beach House, junto a esta nueva escena de chillwave sutil y desnuda, ha abierto la veda a creaciones delicadas y cuidadas cuyo máximo exponente es un pop preciosista y calidoscópico. En el 2011, hemos tenido sonados participantes del género, con grandes fichajes por sellos discográficos, destacando Still Corners, Memoryhouse, y el que nos ubica, Youth Lagoon, áquel que mayor beneplácito de los medios especializados ha conseguido, siendo incluido como el disco del año para Disco Naivete.

Trevor Powers orquestó este trabajo en la soledad de su habitación, como actividad de desasosiego, de lograr la paz de las ansiedades de la jornada diurna, entre estudios universitarios y su trabajo en Urban Outfitters. 22 años. Un debut surgido de los minutos filtrados del resto de quehaceres, fruto de la motivación por edificar un sonido como vena de escapatoria a sus desilusiones, con un componente autobiográfico más que importante. Una pasión, un sueño, la ilusión de poder lograr cada día por unos instantes, desde una habitación solitaria, con su pequeño estudio en forma de ordenador extendido, la escapatoria a una vida enriquecedora y vocacional. Música desde el mismo corazón. Y eso es lo que The Year of Hibernation refleja, una oda a la humildad en forma de mantras calidas de pop atemporal y embocador que se agita en una espiral orgánica de lucidez.

Cada fragmento es una lanza a la espiritualidad de la belleza, con la voz de Powers llamando a la paz interior, sin denotar fragilidad. Quiere evocar tranquilidad, bajo toneladas de brillantez. Plasma un talento innato para componer composiciones épicas y voladoras (‘Afternoon’, ‘Montana’), junto con humildes perfumes entre reverbs (‘July’), pianos cristalinos (‘Cannons’, ‘Seventeen’, ‘Bobby’), efluvios de guitarras (`Daydream’) o beats delicados de su caja de ritmos, (‘Posters’, ‘The Hunt’). Un álbum coherente, equilibrado y que dispara una nueva oportunidad a un género que comenzaba a adquirir proporciones manidas, a base de recordarnos las semejanzas entre Foals y Memory Tapes.

Cada vez que Powers abre las ventanas de su habitación, nos está regalando felicidad, por medio de temas de luz infinita y apaciguadora. Los sueños también pueden cumplirse, sólo a veces.

Puntuación: 8.7/10 | Escúchalo: Spotify

Tito Manu

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