Tennis – Young and Old

Tennis, ese grupo con un nombre casi imposible de encontrar vídeos suyos en youtube, ya tienen su segundo álbum a la venta. Su curiosa formación, marido y mujer con  un tercero en discordia que les acompaña, más todo el ruido que precede a su debut, les ha posicionado bajo un halo mágico. Además, el contexto de aquel trabajo fue el colapso emocional de los puristas lo-fi: El matrimonio vendió todas sus posesiones para comprar un barco y dedicarse a recorrer toda la costa este estadounidense. Ahí fue donde compusieron las canciones que se incluirían posteriormente en Cape Dory. Parece que, en la nueva era de internet y visto su éxito en la blogesfera, es más importante una buena historia para avalar un disco (solo tenemos que ver la repercusión mediática de Bon Iver con su reclusión en la cabaña de las montañas) que un bonito libreto.

El grupo tiene como sello de identidad un sonido que recuerda al pop de principios de los 60 con toques de Twee y noise. El disco abre con los acordes playeros de It all feels the same, tema que va tomando fuerza y acaba siendo cañero. Prosigue con Origins, un medio tiempo pegadizo que viene bien cargado de teclados y coros. Para esta canción, la formación ha preparado un vídeo-collage bastante lo-fi, con pinta algo amateur, acorde con su sonoridad primigenia:

Young and Old continúa con My better self, que es uno de los mejores ejemplos de lo “cute” que son las canciones cantadas por la vocalista Alaina Moore. En Travelling High Road, bajo una base rítmica más fuerte, se nota las manos de su nuevo productor, nada menos que Patrick Carney, batería de los The Black Keys. Robin y Dreaming son, posiblemente, las composiciones más efectivas: fáciles, pegadizas y despreocupadas, podrían definir muy bien el estilo del grupo. Como última baza, el disco cierra con Never to part, una canción con una producción arriesgada, que empieza con un órgano de iglesia distorsionado y un potente ritmo de percusión y que no podría dejar con mejor sabor de boca al que ha escuchado el disco completo.

Si el primer LP supuso una buena carta de presentación, este segundo demuestra que está más estudiado, tiene una producción más lograda, distorsionada y atrevida. Los pasos del grupo son más firmes, rompiendo la impresión de banda fruto de la inmediatez de la industria. Esta madurecez, en contra de su sonido vintage inicial, señala que existirán más volúmenes de Tennis aunque a servidor le duele que el Primavera Sound cuente con ellos para Oporto y no para Barcelona.

Puntuación: 7 | EscúchaloSpotify

liyonking

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