The Shins – Port of Morrow

The Shins forma parte de la liga de Death Cab for Cutie, Modest Mouse o The Decemberists (los cuatro, que casualidad, del noroeste de Estados Unidos), bandas que sin perder su identidad independiente se encaraman fácilmente a los primeros puestos de las listas, especialmente en su país. Sin embargo siempre se podrán escuchar voces discordantes (y muy respetadas) que cargan contra las supuestas miras hacia la comercialidad de algunas de estas formaciones a raíz de su ascensión popular.

Con Port of Morrow se le ha echado en cara a James Mercer la elección de Greg Kurstin como productor, experto en colaborar con popstars de todo tipo y pelaje (de Ke$ha a Sophie, de Britney a Lilly, de Jamelia a Ladyhawke), pero pocos proyectos en la línea de The Shins o bandas de indie pop/rock (Flaming Lips). El estilo de Kurstin se presenta bastante convencional aunque competente, sin contar eso sí con un sello personal del que pueden presumir otros compañeros de profesión y que les delata a la primera escucha (para bien o para mal). En el caso de este álbum, sin contar con la exuberancia sonora de Wincing the Night Away, sí que respeta la esencia de la renovada banda (sólo queda Mercer de la formación original), y a pesar de algún detalle discutible (una batería por allí, una guitarra por allá), cumple con holgura.

Hay que tener en cuenta también que Port of Morrow es un disco de canciones 100%, cuando su predecesor se perdía por momentos entre colchones sonoros exquisitos pero que deslucían la verdadera valía de la banda. Una vuelta a Oh, Inverted World y Chutes Too Narrow, vamos. Desde Simple song, primer tema que conocimos en estudio, ya se intuía la grandeza pop del disco, que sin contar con la frescura del debut y su continuación, sí que reafirma su posición en la escena indie pop norteamericana. Porque por mucho que digan, James Mercer ni quiere ni puede (no por falta de calidad) coronar el Billboard Hot 100. En un mundo racional Simple song, The rifle’s spiral o Bait and switch serían el tótem del pop y no Katy Perry, porque se trata de hits incontestables que evitan caer en mediocridades facilonas, que junto con temas más introspectivos y down tempo como It’s only life o September confieren al álbum un empaque variado y sólido. La lírica se ha hecho además más llevadera y comprensible, sin descuidarla pero evitando los mensajes excesivamente crípticos de Wincing the Night Away.

Mercer ha conseguido estabilizar la fórmula después de la por otra parte destacable salida de tono de su predecesor. Quizás se eche en falta cierta chispa de riesgo que sin relegar la concepción melódica  catapulte las canciones de The Shins hacia nuevos horizontes. ¿Potenciar el envoltorio de Wincing con la precisión melódica de Port? Por ejemplo. Pero lo que hay está bien, más que bien. Y encima en menos de cuarenta minutos.

Puntuación: 7,5 | Escúchalo: Mondosonoro

jarto

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