Crónica de Valle Eléctrico 02

Los advenezidos aventureros prevenientes de diferentes puntos de la geografía tenían otra cita programada para copar las cumbres del Valle Eléctrico. Una legión de intrépidos exploradores de lo sintético que esperaban con ansias su dosis de synthpop para satisfacer sus necesitades musicales básicas. Otro mes más la congregación fue total atraídos por otra lista interminable de artistas en directo y Dj. Para esta ocasión se oteaba en el horizonte a Daniel Van Lion, Peekmood y Trust en directo y Templeton, Antonna y su residente The Pony a los platos. Otro estupendo cartel y otra exhibición de buen gusto coronado por Trust, los canadienses, en su única actuación antes del Sonar de Barcelona, con uno de los mejores discos del año bajo el brazo.

Daniel Van Lion fue el primero el escalar las escarpadas cumbres poniendo en escena sus temas publicados en Bandcamp y Soundcloud, quien se hizo acompañar de la bella y esbelta Rocío, ambos al teclado y Daniel haciendo uso del Mac desde donde lanzaba las bases y melodías. Afincados en Madrid, su proyecto son uno de tantos que desde la capital se nos oculta, sin saber por qué, pero que Valle Eléctrico se encarga de rescatar para el deleite reciproco nuestro y del artista. Daniel Van Lion fueron hilando composiciones caseras, ingenuas y envenenadas a través de ritmos provenientes de las entrañas del post-dubtep y de la electrónica lenta y segura llena de matices cósmicos y envolventes plasmados en sus dos Ep’s hasta la fecha. Sus pasos fueron sigilosos, hondos y llenos de carisma gracias en parte a una Rocío sonriente que acariciaba y jugaba al teclado y a un Daniel en estado de gracia frente al teclado y frente al micrófono con su voz susurrante y atmosférica. Ritmos contundentes, lentos y sintetizador a raudales que es de lo que se trata.

Primer round con una masiva participación para la primera hora en la que estábamos y efusivo interés que enlazaba con Peekmood. Este es el proyecto en solitario de Coque Yturriaga, nombre tras el cual se escondía el proyecto Num9 o en Migala, siendo uno de sus 6 miembros fijos, pero qué importa, ha publicado un disco en solitario We press play y él quiere seguir por otra senda, la de la autopublicación y la experimentación sonora. Era su primera puesta en escena, en exclusiva para Valle Eléctrico en la que puso a prueba sus dotes para manejarse entre los arduos caminos de los sonidos sintéticos provenientes de su Mac, su controlador de efectos y controladores Midi. El resultado fue una exhibición de sonidos electrónicos, ritmos añejos e intemporales donde bien se podía bailar con ritmos breaks o dejarte llevar por la electrónica pura o IDM que tanto recuerdos nos traen y donde nos puso a prueba nuestra agudeza auditiva. Experimentación y sonido aperturista para la senda más sinuosa e intrincada del valle y donde intuimos que Peekmood se lo pasó bien, como nosotros.

Trust venían como cabeza de cartel y no podíamos evitar rendirnos antes la cualidades de los canadienses para conjugar lo sintético, lo gótico en una mezcla donde seguramente Marilyn Manson sería uno de los ingredientes secretos. Faltó Maya quien ha dejado el grupo pero igualmente su cantante Robert Alfons puso toda la carne y voz en el asador. De aspecto frágil y lechoso no creía que de Robert no saliera ese vozarrón hasta que lo pude comprobar, que por otra parte es la seña de identidad de su disco de debut TRST. Lleno hasta la cima y Trust deleitándonos con un directo casi a modo de sesión de su debut, el Valle se volvió brumoso, oscuro, sudoroso al compás enérgico de todos los asistentes que saltábamos, bailabamos y disfrutábamos de la algarabía propia de uno de los mejores discos de lo que llevamos de año. Robert estuvo disfrutando y no dudaba entrar de vez en cuando en trance cuando el estribillo lo requería. Así sonaron This Ready Flesh, Shoom, Dressed for Space, Bulbform, F.T.F, y la más lenta del repertorio Candy Walls. Y por fin como os podéis imaginar, el segundo single y el baile externo e interno que provoca en nosotros Sulk, como colofón del directo en el que todo nuestro sudor se expulsó al unísono en una sincronizada pista de baile.

La fiesta siguió con Templeton, Antonna y The Pony con una variedad musical como el público que acudió al evento, sin excesivo recargamiento de gente pasada de raya moderna a favor de un público variopinto que acude por su interés común en el synthpop y en los nuevos valores underground de la electrónica de la capital y de España.

Solo queda decir que la próxima cita será el 28 de junio con más artistas inesperados, exclusivas y seguro que alguna sorpresa en el cartel.

Fotos: Juan Carlos Muñoz

Cicuéndez

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