¿Seguirá Chris Owens siendo el mismo tras Girls?

Ayer Chris Owens anunciaba que abandonaba Girls, el proyecto que le puso en el ojo del huracán de la escena indie y que, aunque algunos pensasen que fuese patrimonio exclusivo de él mismo, contaba con otro miembro, Chet White, que en principio sigue adelante. Pero sí, el alma máter era Chris. Aunque ha confirmado que va a continuar su andadura musical en solitario, no sabemos como influirá en su obra, si seguirá una evolución lógica, o si cambiará de alter ego artístico. Pase lo pase, reivindicamos cinco razones de porque le echaremos de menos en su banda madre.

Es un raro

Desde el vídeo de Lust for life (debajo del todo lo puede ver), con gente en bolas y Junx and His Punx y su micro-polla (micro no por pequeña), a vídeos que se graba él mismo haciendo el mongolo, Chris es un personaje que esperamos que siga haciendo de las suyas en esta nueva etapa. Es un poco el Wayne Coyne de nuestra generación, aunque algo hostiable a veces.

Su persona provoca reacciones encontradas

Esta personalidad y su aura de ‘no quiero ser moderno pero lo soy’, provoca tantas alabanzas como iras, y cualquier figura extrema que genere debate social de corte indie es bien recibido. Hipster Runoff (el azote del mundo moderno) le tiene en el punto de mira, y la verdad, hay veces que le sobran razones, aunque otras sólo quiera echar más leña al fuego. El caso es que Chris nunca nos deja indiferente.

Podría maquearse más, pero le suda un pie

Si nos fijamos en sus rasgos y en fotos como la que acompaña este post, podemos pensar ‘ey, pues es más guapo de lo que creía’. Sin embargo si alguien googlea su nombre en imágenes comprobará que la mayoría de fotos son un horror. Parece que no le preocupa demasiado, o puede que sepa que hasta cierto punto, y sobre todo encima del escenario, desprende un magnetismo ideal para ponerle un piso. ¿Agudizará la estética de mendigo a partir de ahora?

Su primer disco era la monda

Más allá de lo extramusical, nos deja una carrera corta pero intensa, en el que destaca su debut, que iba del desparrame a la introspección emocional, mezclando incluso ambos conceptos en el mismo tema. Hasta presumía de algún que otro himno (¿himnos en discos indies? ¡¿a dónde vamos a llegar?!). El segundo disco supuso un notable regreso, aunque de nuevo surgen las reacciones encontradas. Eso sí, con el tiempo ha ganado enteros.

A veces fusila a Spiritualized, pero mola

Todo músico tiene influencias, pero unas molan más que otras. Ésta definitivamente mola. En este caso resulta más que palpable, aunque sin el ramalazo onírico. La confirmación definitiva llegó cuando se acompañó de varias coristas negras en su directo. En Primavera Sound pudo habérselas intercambiado con Spiritualized y ahorraban en gastos, que estamos en crisis.

jarto

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