Appaloosa y Micachu en el CA2M de Móstoles

A este paso el CA2M de Móstoles se va a convertir en la nueva Casa Encendida de Madrid vista la nueva programación de los domingos de ésta que se ha convertido en un escaparate musical opuesto al de otros años, es decir, sin esos artista como Washed Out o Autre Ne Veut que actuaron otros años, a favor de otros fuera de este circuito de nuevas tendencias.

Appaloosa, ella francesa y él inglés, me da que son una pareja que conviven gracias a él. Anne-Laure se comportó como una loca contenida con efectos parecidos al de una gran resaca. Según fuentes oficiales llegaron a Madrid a las 20h. cuando el concierto era a las 21h., además por culpa de la goma de su vestido estaba constantemente contenida presa del pánico que supone la posibilidad de mostrar tus pechos ante el honorable público. De aspecto patosa, tímida o simplemente desbordada por los acontecimientos, la francesa hilaba sus escasos temas publicados a lo largo de 2 años. Muchos temas eran conocidos como Intimate o The Day (We Fall in Love) otros posibiblemente formarán parte de un larga duración del que todavía no tenemos noticias. Appaloosa se presentaron como ese grupo hazlotumismo cuyas influencias van desde lo peor de Chromatics, Vive La Fete o Glass Candy. El bombo marcado, las melodías pasajeras, la ambición por el sintetizador hicieron mella en un espacio abierto y luminoso al principio pero que con una escucha atenta hacía que rapidamente te trasladaras al espacio cerrado y lúgubre que merecían. Sin embargo, el público se lo pasó bien que de eso se trata y pudimos difrutar de una Anne-Laure que, aunque enfundada en unas gafas de sol, se lo pasaba bien y nos hacía fotos con su cámara digital desde el escenario. La actitud no acompañaba, la música sí, pero qué importa, tan solo era una tarde de verano en compañía de amigos.

Micachu venían a la terraza de las picnic sessions con un nuevo disco que se publicará el 24 de julio de nombre Never. Su llegada se nos hacía a todos la boca agua para qué negarlo. Nos gusta la gente pequeña con mala leche y Micachu es el ejemplo perfecto de guitarra golpeada y desgarrada a base de pequeños devaneos de cabeza. Ya de noche, la terraza se lleno de los influjos disonantes y perfectamente medidos del trío compuesto por guitarra, teclado y batería. Un estilo propio de los micachus formados a base de, ya sea el pasado grunge, el blues, o directamente del rock clásico pasado por la batidora descacharrada del que se apropian a la hora de introducir sonidos electrónicos que endurecen la propuesta. También hubo momento para su primer trabajo, el más querido y del que todos los asistentes guardábamos un buen recuerdo. Y tanto es así que para el bis se guardaron Golden Phone, uno de sus éxitos del anterior álbum.

Una tarde de verano, cervezas baratas, terracita y buena música, no se puede pedir más.

Cicuéndez

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