Diiv – Oshin

La etiqueta de ‘Best New Music’ en Pitchfork suele marcar el principio del ‘éxito’ de un artista o banda; más aun si hablamos de un debut. Así ha sucedido en el caso de Diiv, y podéis apostar un riñón a que les veremos sobre el escenario en los próximos Primavera Club o Sound. También ha jugado a su favor el hecho de que el frontman, Zachary Cole Smith, colaborase con Beach Fossils en directo, una formación bastante apreciada en el mundillo indie. Por si fuera poco se prodigan en el tan traído y tan llevado pop rock de tintes ambientales, guitarras infinitas y voces disipadas.

Escogiendo el camino de lo onírico, Oshin se erige como uno de los debuts más a tener en cuenta de 2012, y no porque lo diga el omnipresente medio, sino porque sin destacar por la originalidad, el cuarteto teje un ropaje sonoro absolutamente hipnotizante, fresco y arrebatador que cala en el afortunado oyente. Resulta harto complicado analizar tema por tema de un disco tan homogéneo que, sí, de primeras puede empalagar con tanta ensoñación musical. Sin embargo, tras varios testeos, lo que realmente queda es un poso de satisfacción, de haber escuchado, vivido, sensaciones sonoras que cuesta destripar, sensaciones que no se basan en un simple ‘me pone de buen rollo’. Oshin indaga en los recuerdos de una manera sutil, sin que el receptor se sienta identificado directamente, ya que la lírica resulta anecdótica, complicada de descifrar incluso para un angloparlante. Tras las escuchas iniciales conviene reposar e indagar en las consecuencias, todas positivas, de tan magna escucha, algo que en los últimos meses también sucedía con Bloom de Beach House.

Se puede extraer algún que otro single que sobresalga especialmente a nivel melódico, como Wait y su reminiscencia a Joy Division, la post-punkera (dentro del contexto dreamy) Doused o How long have you known, posiblemente el tema más ‘pegadizo’; pero a quién le importa cuando el conjunto funciona a las mil maravillas. ¿Lo ideal? Disfrutar de Oshin como un ente sólido y completo en sí mismo, sin subdivisiones que alteren el viaje vital que representan los trece cortes. Diiv son más grandes de lo que muchos, e incluso ellos mismos, pueden llegar a pensar.

Puntuación: 8,25 / 10

jarto

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