Eccehomo: más allá del hit visual del verano

El eccehomo ha traído un poco de alegría a nuestro maltrecho verano repleto de síntomas de crisis. Sin embargo el fenómeno ‘chorras’ está traspasando no solo las frontera nacionales (muchos medios internacionales se han hecho eco), sino las barreras sociológicas y culturales, dejando un poso mucho más importante que el simple acontecimiento curioso y mediático. ¿Estamos ante uno de los actos artísticos más rompedores desde Banksy? Posiblemente. Y no, no hay ni pizca de ironía en tal afirmación. Por las siguientes razones.

1. Ha demostrado que el verdadero arte nace del pueblo. Quitando la calidad de la ‘restauración’, que algunos acercan al Expresionismo de por ejemplo Munch, Cecilia Giménez sin querer ha roto en cierto sentido con la limitaciones que la gente llana podía tener respecto a la participación activa en el arte, que jamás debería ser tan elitista tanto para los que lo hacen como para los que lo consumen. No quiero decir que cualquiera pueda coger un pincel y modificar el Guernica, pero en este caso la obra se encontraba en muy mal estado y nadie hacía nada por remediarlo, a nadie le importaba. ¿Por qué no involucrarse un vecino del pueblo? Y por si fuera poco, por amor al arte. Y, sinceramente, una obra tan aburrida merecía una vuelta de tuerca (no todo lo antiguo es bueno).

2. Pone de manifiesto la actitud cuadriculada del mundo del arte, que no sale de los cánones establecidos, generando artistas a lo que se les dicta lo que deben plasmar o no. En realidad, pensándolo fríamente, ¿debería impactar tanto algo como esto? Si la anciana lo hubiese terminado en el estilo del original, ¿habría habido tanto cachondeo? Hablamos, hasta cierto punto, de una obra rompedora por sí misma (quitando la historia alrededor de ella), aunque sea de manera involuntaria. Y mucha gente ha despertado, saliéndose de la tangente en lo que consideran que debería ser o no el arte, por lo que están pidiendo que se mantenga tal como se ha quedado, gracias a la frescura del conjunto. Y las modas se pueden ir al carajo.

3. Algo que ya sabemos, pero que lo volvemos a constatar: a los políticos les importa la cultura un pimiento. Ahora que ha estallado todo se plantean restaurarlo: de evidente la situación no se la cree nadie. Y aunque muchos piensen que la reconversión de Cecilia es una basura, deberían mantenerla simplemente para no olvidar la dejadez de la clase política (y de buena parte de la ciudadanía) en lo que respecta al arte. Pura crítica pictórica.

Apunte: ‘eccehomo’ se escribe junto, sin mayúsculas ni comillas (ahora puestas porque lo estoy tomando como término). Que se lo digan a los medios, especialmente a los grandes, por favor.

jarto

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