Top 10: las joyas pop de Robbie Williams

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Robbie Williams está de vuelta tras su regreso a Take That y unos cuantos fracasos discográficos previos. El que en la segunda mitad de los noventa y primera de los 2000 se erigió como rey del pop (y eso que en Estados Unidos nunca triunfó) quiere volver al trono que por desgracia sigue desocupado (Justin Timberlake se lo agenció por una temporada, pero al final le sedujo más el cine). El primer single de Take the Crown (él también echa de menos la corona) es Candy, una divertida tontuna que engancha fácilmente, pero que tiene pinta de resultar igual de fácil de olvidar. A falta de escuchar el álbum al completo, recordamos las bombas pop de antaño.

10. Rudebox (Rudebox, 2006)

Su primer gran paso en falso. Y es que para muchos la electrónica no le sentaba bien al bueno de Robbie. Sin embargo el tema sonaba bastante moderno para la época (en el ámbito comercial, se entiende) y en realidad fue su primera gran apuesta para la pista de baile. Es probable que él reniegue de esta época, pero hubo algo de chicha en el disco de homónimo. Y merece mención el riesgo que tomó.

9. Rock Dj (Sing When You’re Winning, 2000)

Probablemente su mayor éxito, y el que le convirtió en estrella masiva. Una canción pegadiza con ese tono socarrón que tanto le caracteriza. Es verdad que estamos hasta el gorro de ella, pero eso no le quita méritos a un ejemplo de pop bien fraguado que demostró al r&b en su momento que el género no estaba muerto.

8. Come undone (Escapology, 2002)

Su época brit se saldó con un disco regular por debajo de los tres anteriores, lo que no quita que hubiese temazos como este número ocho. Las contradicciones vitales (y de una popstar) marcan el contraste de la fragilidad de la estrofa con el furioso estribillo.

7. Radio (Greatest Hits, 2004)

Aunque el estribillo chirría un poco, la estrofa y el puente maravillan, y la producción tiene un aire a los inicios del electro-pop, en la onda de Gary Numan, que maravilla. La letra también habría que obviarla, ya que se trata de la típica y manida oda a la radio que aporta más bien poco.

6. Millenium (I’ve Been Expecting you, 1998)

Los aires a lo 007 (también en el vídeo) son sólo una excusa para acompañar una letra irónica, cargada de crítica, pero cero pretenciosa. Cómo tomarse los nuevos tiempos, dejarse llevar, perder la esperanza pero no la sonrisa, aunque sea frívola. Y es que el pop no está reñido con la inteligencia.

5. Lazy days (Life thru a lens, 1997)

En esta época más pop rock tenemos este himno ideal para cantar con tus amigotes en un bar. Como en otros momentos de su carrera, pasarlo bien y despreocuparse de un mundo cada vez más absurdo supone la base lírica del tema.

4. No regrets (I’ve Been Expecting you, 1998)

Los Pet Shop Boys acompañaron a Robbie en este segundo single (la primera de un par de veces más). De primeras pudo parecer inofensivo, pero tiene una producción muy acertada, un tono decadente a la par que desafiante y un gran spoken final. Y los coros de Neil Tennant, claro.

3. Let me entertain you (Life Thru a Lens, 1997)

Más rock (que me perdonen los puristas del género), con vídeo parodia de Kiss incluido, que dio a conocer el lado más gamberro del inglés. La fuerza interpretativa y melódica está fuera de toda duda, pero si hay que destacar algo ese sería el desfase instrumental final. Ideal para soltarse el pelo.

2. Kids feat. Kylie Minogue (Sing When You’re Winning, 2000)

La australiana se unió a este tema (que aunque también aparecía en Light Years, es mucho más él que ella) propiciando uno de los duetos más descarados y sexis que se recuerdan, en una época donde este tipo de colaboraciones eran algo más que grabar un par de estrofas en cinco minutos e irse de pedo con Katy Perry.

1. Angels (Life thru a lens, 1997)

¿La balada pop por antonomasia de los noventa? Posiblemente (por mucha Celine y Whitney que hubiese), aunque este concepto horrorice a mucho indie de medio pelo. Tan bigger than life que aún no está del todo claro por qué no ha protagonizado nuestra sección. Tiene un punto ñoño, pero no quieres morir de diabetes al escucharla… aunque quizás sí subirte a una azotea y berrearla.

jarto

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