¿Hacía dónde dirige Sia su carrera?

Nos encantan los casos en los que artistas del ámbito independiente coquetean con el mundo comercial o viceversa. Pero nos encantan más por las reacciones sociales generadas que el resultado creativo (que también). Tales situaciones dejan a más de uno boquiabierto, para bien o para mal: algunos no lo entienden e incluso se indignan y otros lo aplauden. También resulta interesante contemplar hacia donde se dirigen las carreras de ciertos artistas que giran bruscamente y sin avisar. Hace poco lo vimos con Diplo, que a pesar de su pasado ‘guarro’, ahora se ha dejado llevar por el famoseo (aunque la evolución no ha sido tan radical gracias a Dios).

Otro ejemplo que está dando mucho que hablar en el último año es el de Sia. Muchos emplazaban a la australiana en tierra de nadie, caminando sobre una fina línea que separaba ambos mundos, indie y comercial (teoría reduccionista, pero para que engañarnos, ampliamente considerada). Tan fina que dependiendo de la mirada cumpliría unos ‘requisitos’ u otros. De nuevo podría salir a la palestra qué es indie y qué comercial, pero últimamente las pautas se están difuminando cada vez más. Nosotros tenemos las nuestras, y las basamos en aspectos artísticos, no de discográficas, sellos, ventas o popularidad, aunque luego podamos disfrutar igual de un disco de Animal Collective que de Carly Rae Jepsen.

Volviendo a Sia, la manteníamos en tal equilibrio, al menos hasta el año pasado. Bueno, quizás hace dos, ya que aportó su granito de arena a Bionic (aquel disco que hasta la propia Aguilera quiere olvidar) y más tarde a la banda sonora de Burlesque. Sin embargo no fue hasta Titanium de Guetta cuando todo el mundo empezó a preguntarse, ‘¿qué c**o hace?’. En realidad el tema era lo único salvable del disco del francés junto al de Usher, pero desde luego sorprendía este cambio de aires. Mantenía su impronta, pero el salto al dance podía desconcertar. Pudo tratarse de un lapsus, pero su colaboración con Flo Rida (el negro choni por excelencia) no dejó duda alguna: Sia paladea sin reparos la música descaradamente comercial.

El primer single del nuevo disco de Rihanna y su segunda colaboración con Guetta la han reafirmado como una apuesta segura para los productores y popstars más exitosos del momento: todos quieren su pedacito de Sia. Lo que más de uno se plantea es si tal giro se plasmará en su carrera en solitario o seguirá está nueva senda más comercial. Desde aquí apostamos a una mezcla de ambas facetas, porque al fin y al cabo su lado más ‘petardo’ no lo es tanto, ya que todas sus composiciones destacan por cierto carácter emocional (no hablan de resacas o felaciones). Apoyamos este tipo de travestimientos musicales mientras que la esencia no se quede en una cuneta. Y es que lo peor que le puede pasar a un artista es traicionarse a sí mismo.

jarto

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