The Tallest Man on Earth en Joy, Madrid

The Tallest Man on Earth ha ido ganando mayor presencia con el paso de los años hasta convertirse en un artista que puede llenar una sala media como Joy y congregar a un público de lo más variado (sin ofender, pero ¿soy yo o había bastante pijo?). Su folk es para todos los públicos, pegadizo y sin perder autenticidad, por lo que hasta cierto punto no deberían sorprender ambos datos. Sin telonero de por medio y bastante puntual, Kristian abrió el concierto con To just grown away, primer corte de su estupendo último álbum, otorgándole la importancia que se merece durante la hora y cuarto. Otros artistas se dejan llevar por los ‘grandes clásicos’, cuando deberían centrarse en el trabajo que supuestamente están presentando (una cosa es agradar al público y otra venderse), pero gracias a Dios There’s No Leaving Now contó con el  protagonismo merecido.

Temas que en estudio pecaban de cierta monotonía ganaron en vivo gracias a su presencia escénica, como Criminals y sobre todo Little brother. 1904, Leading me now o Revelation blues (en piano y a modo de cierre) mantuvieron la viveza de las originales a pesar de la ausencia de arreglos, y en el tema homónimo se pasó al piano transformándolo en una especie de nana muy emotiva. Hablando de arreglos, aunque su formato puede prescindir de acompañamientos, en el último largo incluye ciertos detalles que podrían hacerle replantearse el rodearse de algún instrumentista, ya que en algún momento se echaban en falta matices; lo que por otra parte tampoco supone un drama, claro.  De los antiguos álbumes no faltaron I won’t be found, Love is all, The Gardener o Where do my bluebird fly (a petición de una fan, aunque luego reconoció que siempre la toca) fueron por supuesto ampliamente celebradas, especialmente King of Spain, ese desfase de tópicos que tanta gracia provoca.

Respecto a otras citas, como en el Teatro Lara el año pasado, se le veía algo más estridente y excesivo en su actitud e interpretación, que nos hacía pensar que se había tomado alguna copa de más. Unas veces más tenso o afectado, otras hasta algo cabreado (como su mención a las comparaciones con Bob Dylan cuando a él le gusta más Cat Power), su estado de ánimo parecía estar montado en una montaña rusa emocional. En algunos temas hasta se agradecía, pero en otros rompía el clímax. Finalmente se estabilizó y se le vio disfrutar mucho más; nosotros también, a pesar de unos individuos bastante irrespetuosos que creían que se encontraban en un show de Los Morancos. Sin embargo en general la gente se portó, que es lo que cualquier concierto en acústico exige.

Concluyendo, un notable directo que demuestra que aunque Kristian no esté al cien por cien sigue derrochando un encanto y magia que ya les gustaría a muchos. Y sí, como podéis comprobar en las fotos, mantiene su gran atractivo físico.

Puntuación: 7,5

texto: jarto / fotos: Aida Zaragoza

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