Grizzly Bear – Shields

Siempre que tengo que defender a un grupo como Radiohead –y por ende a discos tan indiscutibles como Kid A o Amnesiac– tiendo a ir más allá de las obvio, es decir, más allá de la superficie de los discos o los temas (más allá de lo que sorprende en las maneras y modos de sus músicos, ya sea el falsete de Thom Yorke o un riff de la guitarra de Jonny Greenwood). Y, vaya, a veces ocurre que sí que tengo que defenderles y acabo hablando de la estructura: Radiohead es uno de los grandes porque ha tendido a rehacer ciertas estructuras previsibles de las canciones de pop y de rock. Rehacerlas significa hacer un trabajo de experimentación muy sutil y subterráneo, invisible tal vez para parte del público de Radiohead, pero que sin duda añade una parte importante de la singularidad de su obra. Grizzly Bear posiblemente se encuentren inmersos en esa misma empresa heroica desde su primer largo, Horns of Plenty, y más especialmente desde la brillantez compositiva de Yellow House.

¿Es Shields el mejor disco hasta la fecha de Grizzly Bear? No está claro –no está nada claro para un amante absoluto del Yellow House como es el que escribe este texto– pero se acerca muchísimo a serlo. Y esto es así, fundamentalmente, porque consigue aunar todo lo conseguido en las anteriores entregas para hacer este disco, complejo en matices, asombrando de hasta dónde se puede llevar la estructura de cortes claramente pop. Después del barroquismo que supuso Veckatimest –no hablo de Two Weeks, que tiene su miga también, sino del resto–, el nuevo disco parece volver a introducir un poco de aire a los temas y recuperar parcialmente un modo de hacer que recuerda a ratos más a Yellow House, sin olvidar las valiosas lecciones del LP posterior: véase un tema como The Hunt que nos hace rememorar –y darle una vuelta de tuerca– a aquél Marla del segundo disco. Pero también se vislumbra en un cortes como Speak In Rounds o Adelmá que avanzan con singular naturalidad si disfrutamos tranquilamente de su audición, pero sorprendiendo a los oídos si nos paramos a distinguir lo que ahí ocurre.

La inmensa personalidad de cada músico en la parcela que le toca –porque también disponen individualmente de una extraordinaria capacidad compositiva e interpretativa de sobra demostrada–, trabaja para con lo que la canción pide en cada momento. Cortes como Yet again, What’s Wrong y Sun In Your Eyes son el asombroso resultado de ese compromiso. Por favor, que nadie con oídos se lo pierda.

Puntuación: 9/10

Carlos Bueno

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