Maxïmo Park en la Sala Arena, Madrid

Fiesta Nacional pero los conciertos no descansan. La Sala Arena (por suerte lo de Marco Aldany lo han dejado solo para las sesiones) casi completa para la segunda visita a Madrid de Maxïmo Park en este 2012 tras el concierto del Día de la Música. Su actuación del pasado junio nos dejó un tanto indiferentes, por ello era de esperar la reválida por parte de Paul Smith y sus chicos, y gracias a Dios el pulgar de aprobación se lo ganaron con creces. Antes pudimos disfrutar de Muerte y Destrucción, una interesante propuesta noise nacional que para sorpresa de todos congregaron a bastante público.

Después de media hora de espera tras el final de los teloneros, la banda de New Castle saltaron a escena con un Smith trajeado y luciendo sombrero como es costumbre, abriendo con una reducida When I was wild, introducción de su último largo, para enlazarla con la energética The National Health. Este notable trabajo gozó del protagonismo merecido, eligiendo los temas más destacados, aunque quizás eché en falta la delicada Unfamiliar places, que deslumbra por su carácter acústico y una sentida interpretación. Pero el público exigía contundencia, y eso es lo que recibieron. La tensión medida al milímetro de Hips and lips se mantuvo intacta; el centelleante piano de This is what becomes from the brokenhearted deleitaba, mientras que de Reclutant love falló la imprescindible segunda voz del estribillo (casi no se oía al teclista). The Undercurrents fue la canción mejor recibida del disco, con un Paul visiblemente emocionado que tuvo que secarse los ojos al finalizar.

De su flojo tercer disco poco hubo que rascar, con The Kids are sick again como máximo representante, y del segundo disfrutamos de la enorme Book from boxes, Girls who play guitar o la alocada Our velocity, ideal para terminar el bis y poner punto y final al concierto. Por suerte la presencia del debut fue muy notoria, más o menos al nivel de The National Health, incluyendo hits como la consabida Apply some preassure, Graffiti o Going missing, y otras que no fueron singles como Now I’m all over the shop o Postcard of a painting. Para un servidor The Coast is always changing se convirtió en el highlight del disco y casi de la noche, erigiéndose como el gran himno juvenil que siempre ha sido.

Hora y media (más de lo acostumbrado) donde enseñaron todas sus cartas: grandes clásicos, nuevas canciones casi a la altura, el inigualable carisma de Paul (estridente pero no tan cansino como en el Día de la Música) y un sonido muy limpio. En este último aspecto solo se puede achacar que la voz en las notas bajas resultaba algo baja, en contados momentos casi imperceptible debido al acompañamiento. También como ‘pero’ se les podría llamar la atención por no incluir cambio alguno en canciones antiguas; y es que cierta renovación no vendría del todo mal en determinados casos y aportaría frescura al conjunto. Sin embargo se trata de menudencias de un directo potente que pone de manifiesto que aún hoy captan como pocos el Zeitgeist de la juventud actual.

Puntuación: 7,5

jarto / Fotos: Bea Tejedor

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