Crónica Sébastien Tellier y Stand Up… en Madrid

El pasado 10 de noviembre los catalanes y el francés jugaron al pop en la sala But de Madrid. Los primeros fueron Stand Up Against Heart Crime quienes se estrenaban en la capital en directo. Tras un par de conciertos en Barcelona, además del Sonar y tras una mingira en Londres parece que el grupo no congrega a demasiados fans en Madrid a decir por el pequeño número de asistentes que acudieron a primera hora, o bien porque en el cartel repartido por toda la ciudad no se anunciaban o más bien porque no muchos medios comentaron la existencia del telonero de Sébastien Tellier. Una pena pues el grupo catalán bien merecía una escucha atenta en directo. El quinteto tenía todo el escenario y la sala para expandir su sonido y agradecidos por la intimidad impuesta nos dispusimos a diseccionar sus anteriores pequeñas joyas como Coffee & Cigarrettes, Am I Safe?, Colours I dislake y nuevos temas como I Need No Sun, previo a su disco de debut -cuyo nombre es una incógnita y sin presentación oficial en el concierto- que saldrá el 26 de noviembre. Stand Up Against Heart Crime con un esforzado y sentido Josep Xortó al frente, ofrecieron un sonido menos electrónico, a pesar de sus dos miembros a los aparatos electrónicos, y mucho más orgánico gracias a una bateria bastante acertada y protagonista. De este modo el conjunto global quedó menos minimal pop y mucho más new wave con más consistencia. La fuerza de Stand Up Against Heart Crime erradica en lo personal de la melodía y en la personalidad a la voz de su cantante convirtiéndolo en uno de los proyectos españoles más diferenciados del panorama. Stand Up Against Heart Crime quieren subirse a la ola y de momento van por el buen camino, gracias a haber sabido colocarse como telonero de un grande como Sébastien Tellier y esperemos que gracias también a un buen debut.

A juzgar por las pintas, Sébastien Tellier es la versión francesa de Torrente. Maneras de ligón torpe y trasnochado, pelo estropajoso, generosa panza y embutido en un traje con alpargatas estilo Costa Azul, solo se salva sus ojazos azules cuando en el momento de quitarse las gafas. Dicho esto, alabemos al Dios Tellier. Su entrada triunfal al escenario fue adornada con luces por doquier, lásers verdes de discoteca, humo y una escalera que directamente le llevaba al cielo para saludar a todos sus súbditos. El espectáculo estaba garantizado y Sébastien supo darlo hasta el final. Comenzando con Pépito Blue ya le sirvió para crear ambiente místico, casi bíblico y a la vez de película porno de los 60 y en el que ya pudimos oir los primeros gritos del público francés que se contaban a decenas. Tras el primer tema Sébastien ya se vino arriba y aprovechaba las pausas entre canción y canción para contar algún chascarrillo o algo que se le viniera a la cabeza en ese momento, proponiendo que entre canción y canción podrían pasar al menos 45 minutos. Ya aceptando que Sébastian Tellier era un freeky nos dispusimos a bailar el tema que ha dado a conocer su nueva entrega Cochon Ville un tema disco con un sampler matador y video censurado en el que francés se ensalza como Dios del libertinaje. No pudimos escuchar muchos más temas de su nueva entrega ‘My God is Blue’, algo que agradecí ya que su anterior ‘Sexuality’ gana en gancho y en popularidad por mucho. Sébastien lo debió ver así también porque fue enlazando unos con otros los cortes Roche, un querido Divine, un apoteósico Sexual Sportwear y un sentido L’amour et la violence. Entre tanto, había tiempo para lanzar rosas al público y encenderse un par de cigarros en el escenario (sí, Sébatien se ha anticipado a Eurovegas). A pesar de ser temas lentos, gracias a su carisma, a la interpetación exagerada sobre el escenario y a un sonido e iluminación excelentes, sonoron totalmente disfrutables e incluyo bailables. Pero también había tiempo para un Sébastien más tímido y serio: el que aparecía cuando tocaba el piano a solas como en La Ritournelle cuando todos dejamos caer una lagrimilla. Tras una hora de concierto era hora del bis, pero no uno, sino 2 bises se marcó haciendo que los franceses jaleaban a su compatriota cada vez más fuerte. Sébastien y sus músicos no se lo pensaron y con una versión del cantante francés Christophe se remangó el pantalón y bajó hasta la platea para codearse con todos nosotros y demostrar que el es un Dios diferente, un Dios que se deja tocar y sobar.

Puntación: 9,5 / 10

Cicuéndez

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