Fangoria: entre la adoración y el desprecio

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Alaska, con sus más y sus menos, es una de las figuras más importantes de la música de nuestro país de los últimos 30 años. Nunca tuvo la mejor voz ni el mayor talento compositivo, pero supo estar en el momento y el lugar adecuado, juntándose con la crème de la créme del panorama musical durante La Movida. Los ochenta terminaron y Nacho Canut se convirtió en su fiel escudero de su proyecto más longevo hasta la fecha: Fangoria. En los noventa los medios se arrodillaban ante su buen hacer, pero a nivel popular la mexicana no vivía uno de sus mejores momentos.

Todo cambio en los 2000 con Naturaleza Muerta, disco que incluso les devolvió a las radios. En Arquitectura Efímera este éxito se revalidó. Nuevos fans salieron de debajo de las piedras, y aunque los siguientes esfuerzos discográficos no gozaron de la misma acogida, hay una base de seguidores casi enfermiza que jamás les traicionan (normalmente gayer, por cierto). Sin embargo mientras se afianzaban entre el público parte de la crítica comenzó a darles la espalda, y desde la mitad de la década pasada surgió un movimiento, muy postureo, de odio acérrimo hacía el dúo, pero especialmente hacia la figura de Alaska. Y sí, tampoco es menos cierto la calidad de sus dos últimos discos no estaba a la altura de lanzamientos previos.

Tomando este contexto tan extremo, del que ya muchos seríais conscientes, resulta conveniente no dejarse llevar por el mismo y valorar de una manera medianamente objetiva el primer single de su nuevo disco. Dramas y comedias está producido por Guille Milkyway, como todas las canciones de una de las cuatro partes de las que estará compuesto de Cuatricomía (en cada una de las tres restantes estarán detrás Florent y Banin de Los Pilotos y Los Planetas, Jon Klein de Specimen y Siouxsie and The Banshes y Sigue Sigue Sputnik). La mano de Guille se deja notar, pero tampoco choca con el estilo de Fangoria, muy reflejado en letra y melodía, que no sorprenden pero están a la altura de lo mejor de Olvido y Nacho.

Incluso a los que no les entusiasme (tanto tema como banda) tampoco se puede afirmar rotundamente que estamos ante un despropósito. No obstante qué más da, los ‘haters’ seguirán en sus quince. Y por otro lado sus talifanes se tragarán todo lo que haya que tragarse (evitemos chistes malos). ¿Tan complicado resulta mantener cierto sentido crítico? Más allá de modas, postureos, opiniones de crítica y/o público, tener de marido a un mamarracho o aparecer en un reality. Evidentemente la antigua Alaska está por encima de la actual, formando parte del Zeitgeist de aquellos años, pero su obra sigue teniendo buenos momentos, por lo que quedémonos con lo que realmente importa, la música. El resto solo sirve para divertir al populacho.

jarto

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