Fangoria – Cuatricomía

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Atrás hay que dejar los prejuicios que, practiquemos o no, todos conocemos. Reseñar un álbum de Fangoria conlleva el riesgo de dejarse llevar por ellos, lo que no sucedía hace escasos diez años. La calidad de los últimos lanzamientos también ha influido, pero el contexto ha sido clave para su entierro artístico por parte de cierto sector de crítica y público. Los que les odian no volverán a tomarles en serio, así que poco les pueden demostrar ya, por lo que ellos a lo suyo. Y por partida cuádruple: Cuatricomía. No, cuatro discos no (no son Green Day), cuatro cortos unidos en un largo que conforma la nueva excusa conceptual del dúo, cada parte en manos de diferentes productores. A pesar de todo no esperéis demasiada ruptura; hay bastante coherencia, para bien o para mal. Así que la excusa del CMYK tampoco tiene tanto peso. No importa, tenemos un puñado de temas que nos invita a obviarlo.

Cyan lo colorea Guille Milkyway, que nos maravilló semanas atrás con el single Dramas y comedias, un himno escapista como la copa de un pino. Algo más intrascendente es Piensa en positivo, ligeramente tonta pero efectiva. Desfachatez no suena tan Milkyway y tiene el aire drama vengativo marca de la casa que tanto gusta a los fans. Para volver a empezar recuerda a la La pequeña edad de hielo, y tiene uno de los estribillos mejor hilados del disco.

Del Magenta se encargan Sigue Sigue Sputnik, que se marcan un tanto con Tormenta solar perfecta, de temática galáctica muy bowiana y un vital riff de teclado que encandila a la primera. Rendez-vous espacial sigue la estela de la anterior, incluyendo hasta vocoders de corte robótico, aunque en ambas siguen empeñadas en explotar teclados/guitarra demasiado artificiales. También sucede en Caprichos de un corazón estrafalario, más juerguista y frívola, y Viaje a ninguna parte, la más floja de este cuarto.

A los planetarios Floren y Banin les toca el amarillo, y aunque muchos esperen un sonido cercano al de su banda madre, no encontramos nada rompedor en este color (respecto al sonido Fangoria, claro). Hay aciertos de producción en Peligros, también la canción más inspirada melódica y líricamente, mientras que Errores garrafales y Un robot no cree en Dios se quedan a medio gas. Rompe la cadena sería la nominada para su expulsión.

El exmiembro de Siouxsie and the Banshees y productor Jon Klein cierra el álbum con el color negro, que hace más referencia a la calidad que a la supuesta oscuridad, todo hay que decirlo. Lo tuyo no es normal acaba cargando a pesar de una letra comparativa ridícula pero graciosa, aparte de una producción general poco inspirada que intenta aportar cierto aire de sordidez que no cuela. Ecos de ayer sobra y se hace eterna, El mundo conspira contra ti parece que va a despegar y no (bastantes ‘quiero y no puedo’ en el disco). Por suerte el medio tiempo Cuatro colores se despide con bastante dignidad y una Alaska pletórica.

Quizás deberían haber abandonado el carácter conceptual y recortar de 16 a 12 cortes, porque relleno hay (u 11, o 10 incluso). Demasiada ambición que lastra el resultado final; y es que cuando no se puede no se puede. Lo positivo es que tenemos excusa para escuchar cada sección de manera independiente. O hacer criba.

Puntuación: 6,25/10 | EscúchaloSpotify

jarto

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