¿Necesitas que te organicen la vida?

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Vamos a un ritmo tan acelerado que no damos importancia a cómo está nuestra casa, nuestra mesa de trabajo o nuestra vida. Nos olvidamos del cumpleaños de la pareja o de la suegra y no tenemos tiempo para ir a comprarle algo. Encima tenemos que ir a pagar las facturas, quedar con los amigos para comer y prestar la atención necesaria a tu mascota.

Es así. Nos despertamos, vamos a la cocina y vemos la cantidad de platos que tenemos por fregar de la cena de anoche. Cogemos ropa limpia y después de ducharnos, nos damos cuenta que el cesto de la ropa sucia está hasta arriba. Abrimos la nevera para desayunar algo y vemos que sólo nos queda un yogurt caducado. Vamos al despacho y vemos que tenemos la mesa llena de papeles y se nos quitan las ganas de trabajar.

En América (que es el único sitio donde emergen profesiones envidiables) ha aparecido la figura del organizador profesional. Es decir, una persona que se encarga de tu vida para que tú la disfrutes, sin tener que prestar atención a las pequeñas cosas de la vida cuotidiana y que te quitan mucho tiempo. Ahora os reiréis, porque tal y como están las cosas en nuestro país, cuando nos vamos quitando extras para intentar llegar a final de mes, éste nos parecería un gasto tonto; pero en América, China, Canadá o Brasil la figura del organizador profesional ya es toda una realidad.

Ellos se encargan de todo: llevar a los niños al colegio, pagar las facturas al banco, mantener tu casa organizada y limpia, pasear al perro si tu no puedes, citarte con tus amigos para que no pierdas el contacto, ir a buscar el regalo de tu pareja el día de su cumpleaños, mantener a raya tus kilos de más y ayudarte si estás en medio de una mudanza.

El proceso empieza con una entrevista completa, donde el organizador te pregunta una serie de cuestiones relacionadas con el trabajo que va a desempeñar. Entonces el profesional estudia el caso de su cliente, indicando que caminos a seguir y lo pone en práctica.

Una profesión que todos necesitamos pero que muy pocos se pueden permitir, porque sus precios son bastante elevados.

Pero bien pensado, tiene su gracia poder llevar las riendas de tu vida cotidiana tú mismo, ¿no? Pasarse un domingo en casa lavando ropa, cocinando para toda la semana, limpiando el piso para dejarlo limpio y prestar atención a tu perro porque durante la semana no has jugado demasiado con él, son pequeñas tareas que personalmente intento disfrutar.

¿No dicen que la felicidad está en las pequeñas cosas?

JordiCirach.cat 
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