The Knife – Shaking The Habitual

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El reloj nunca ha sido el vaso catalizador de The Knife, sino el proceso creativo y la experimentación de sus texturas. Enseñar que el filo del pop es anguloso y ambicioso. Mostrar que la dualidad de las dobles percepciones es la realidad en la que vivimos. Y lo que es más importante, la mirada no evidente de lo que se considera sencillo.

Tras Silent Shout junto con el cacareo de la nueva oleada del synth pop, muchas cosas cambiaron en la escena de la electrónica sintetizada. The Knife adquirió las dimensiones de referencia, de catapultar unas líneas creativas de pop desconcertantemente adictivo engrasado en tejidos crudos y no siempre fáciles. Sin embargo, su evolución seguía vigente. Surgió el debut de Fever Ray y los maxis de Oni Ayhum, atmósferas densas muy post björkianas rivalizaron con un techno más deconstruido ,y su opera Tomorrow, In a Year’, con una programación bastante escasa en los escenarios . En otras palabras, The Knife dejaron claras sus señales de investigación, de una búsqueda utópica por una perfección de la oscuridad soterrada en un pop cada vez menos evidente.

Shaking The Habitual supone la bofetada profetizada. Las tonalidades de su nueva identidad visual, la destilación filosófica de la teoría queer en su contexto de definición del género y de aquello que está preconcebido. En definitiva, este LP define, de nuevo, las reglas del juego. Es inevitable sentir la bruma esquizoide de los sentidos, el uso de unas percusiones tribales explosivas, todo ello fruto de su esfuerzo por hacer que sus instrumentos convencionales, suenan a pesadillas confusas. La perfección en la deconstrucción del convencionalismo, embebida en minimalismo y post-industrial lisérgico. Old dreams waiting to be realized es sólo un escollo, un escalón más en su episodio sonoro, porque The Knife no han olvidado lo que son. Existen muchos ecos a su pasado, con claros temas consecuentes con Silent Shout, los que podríamos denominar aquí, asequibles, A tooth for an Eye, Ready to lose o Raging Lung, mientras que fórmulas como Networking o Full Of Fire, levitan el discurso de Fever Ray alcanzando la experiencia de bomba sonora zumbante, que en años venideros seguramente asistiremos a su fragmentación en los samplers pop más fetiche. Lejos de la capa superficial que pueda suscitar este trabajo, lo impactante es como las canciones danzan conformando una alegoría de locura, una sinuosidad abrupta, quebradiza y magnífica. Una experiencia musical compleja y densa. The Knife han superado con creces todo lo que dijeron con Silent Shout, han crecido, nos han dejado exhaustos y han dicho claro, que preparemos el epitafio de este álbum. Los ríos de color magenta púrpura no serán nunca más fáciles.

Puntuación: 8,7

Tito Ruano

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Experimentar tiene sentido cuando se vislumbra un fin. ¿Tienen The Knife algún fin? Sí es así, no lo dejan muy claro. Nadie esperaba un disco tan pop, entre comillas, como en sus comienzos, ni que nos lo diesen todo mascadito, pero Shaking The Habitual se va de madre por momentos. Cortes estirados hasta el absurdo (vale que en algunos casos haya varias canciones en uno, pero la duración de otros no tiene ni pies ni cabeza), veinte minutos de casi silencio, ausencia del concepto “canción” (y no, tampoco se esperaba 3-4 minutos y estrofa+estribillo+estrofa+estribillo)…, ¿de verdad era necesario tanta excentricidad?, ¿estamos ante un ejercicio de pura aleatoriedad?, ¿se puede expresar lo mismo con menos? Silent Shout tampoco era un disco de Britney en lo que se refiere a accesibilidad, e incluso la balanza se inclinaba bastante más hacia lo extravagante  pero siempre mantenía la cordura. Lo que no quiere decir que no encontremos grandes momentos como A tooth for an eye, Raging lung o Stay out here, aunque es la turbia y perturbadora atmósfera la clave para engancharse… si se le echa paciencia.

Sin embargo nunca desaparece esa sensación de que todo se trata de una gran broma orquestada por unos genios que se ríen en nuestra cara de la forma en la que alabamos hasta la extenuación una obra que en realidad no se merece el reconocimiento que se le está otorgando. Si así es les doy la enhorabuena por la intención. Y al menos no se trata de un disco que deje indiferente. Lo recuerdas con fascinación, rabia o ambas, pero no se olvida. A ver con qué nos sorprenden en su directo en Primavera Sound.

Puntuación: 6 | Escúchalo: Spotify

jarto

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