The National – Trouble Will Find Me

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Si tuviese que elaborar un top 10 de mis canciones de The National favoritas la mayoría saldrían del tracklist de Alligator. Y qué decir si la realizase de álbumes. Tras dos discos que apuntaban maneras, dieron el campanazo con una obra madura pero a su vez vigorosa que derivó en un Boxer donde casi no enseñaban las uñas pero de belleza indudable. High Violet sin embargo me dejó algo indiferente. Indiferente para el nivel de una banda como esta, se entiende. La sensación se mantiene e incluso aumenta en Trouble Will Find Me. Las canciones podrían intercambiarse entre ambos, guiándose por patrones demasiado homogéneos tanto en tono como en producción e incluso interpretación. Y muchos lo desecharán a la segunda escucha, y no, tampoco es para tanto.

Pero es verdad que muchos somos los que echamos de menos la garra y la brutalidad honesta de su obra cumbre. Y de nuevo el tan traído y llevado tema de la madurez se vislumbra en el horizonte. Ya sobrepasaban la treintena cuando Alligator apareció en escena, así que tampoco estábamos ante unos postadolescentes con la urgencia de querer comerse el mundo, pero lo parecían. Podían ser unos cabrones en Karen, cagarse en la anodina existencia del norteamericano medio en Mr. November o apoyarse en prodigiosos y afilados riffs de guitarra en Abel. Forma y contenido se daban la mano. Incluso en Sad Songs for Dirty Lovers, disco previo, se enajenaban en Avaliable e incluían elementos electrónicos a modo de experimentación en Patterns of fairytales. A día de hoy ya no resultan casi vibrantes, rotundos u osados, sino que transmiten cierta sensación de piloto automático, supuestamente activado por el inexorable paso del tiempo.

Bueno, y ahora tocará comentar el disco de manera algo más detallada. ¿Canciones? Muchas, y generalmente competentes, algunas brillantes. I should live in Salt o Sea of love acaban conquistando gracias a un grandioso último tramo; los arreglos de Don’t swallow the cap resultan una delicia, como las delicadas cuerdas de Fireproof. A un nivel más lírico comprobamos que en Demons se narra la apatía vital de la ciudad, echando de menos un pasado que en fondo ancla las ansias de seguir hacia delante. O This is the last time o I need my girl, donde solo la misericordia hacia los pecados añejos puede revivir un amor desgastado. En Slipped se desnudan ante la persona amada, asumiendo con inagotable frustración de nunca poder “ser lo que tú quieres que sea”.

Muy profundo todo, pero me embarga una duda: ¿por qué esa actitud de llorón? Una cosa es sensibilidad y otra ir deambulando por la calles con cara de perro apaleado. Melancolía sobria y sutil, dirán algunos, en la onda de obras como Mad Men. En el fondo ambos desgranan en muchos casos miserias del ciudadano medio occidental, pero la diferencia respecto a la serie (aparte de lo evidente) es que el discurso de esta se muestra más tangible, menos ambiguo, universal y debajo de todo que aparentemente sucede, más visceral, cosa en la que por otra parte High Violet sí que acertaba de manera más plena.

Duele ponerse “duro” con una banda que realmente da sopas con honda a buena parte de sus coetáneos. Pero es que ya basta de actitudes maduras que, sinceramente, no remueven por dentro, que es lo que al fin y al cabo de espera de la música. O quizás sea yo, que también me hago mayor pero no quiero asumir que acumular años simbolice acomodarse en el sillón. ¿Es que debe ser así? Y a pesar de todo Trouble Will Find Me es un disco notable (ahora diréis que la coherencia brilla por su ausencia en la reseña), porque The National son cojonudos y salvan cualquier cosa. Eso lo saben aquí y en la Polinesia.

Puntuación: 7,25

jarto

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