Make Noise Festival en But, Madrid

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Propuestas como Make Noise Madrid hay pocas, y más en los tiempos que corren; y es que gratuito y calidad son dos conceptos que no se prodigan en exceso. Además no se trata del típico concepto de directo estandarizado, un par de grupos y sanseacabó (lo que por otra parte tampoco habría que hacerle ascos). Se celebraron varios conciertos en diferentes locales durante el sábado 8, incluyendo un concurso de bandas en el cual el ganador actuó durante un mini festival este sábado 15 acompañado por bandas consagradas internacionales. A este último fue al que asistimos, aunque debido a lo temprano del evento nos perdimos a IEPI, formación que se llevó el gato al agua y el premio a casa.

Por suerte llegamos a No Joy, que acertaron de pleno gracias al carácter expansivo de su sonido, que propiciaba un inmersión casi absoluta (salvando las distancias, como un directo de My Bloody Valentine). Y terminar con E, enorme tema noisy que abre su magnífico Wait to Pleasure, provocó directamente una levitación colectiva. Una pena que solo durase media hora, algo un tanto incomprensible cuando faltaba todavía lo mismo para la siguiente actuación. Quizás la intensidad de su directo les pasó factura.

Resulta curioso el choque entre pasado y presente de  Is Tropical. En su último disco I’m Leaving han dejado a un lado su carácter más lúdico-electrónico por una vertiente más rockera, lo que en directo se confirmaba además por su estética (mucha melena cuasi-heavy). Y sí, los temas que interpretaron de este trabajo casan con la nueva faceta que tratan transmitir, pero de repente suena la electro-pop Lies y todo se desmorona. El cambio de sonido y actitud ha resultado un tanto forzado, y aquí es donde el asunto chirriaba. Por otra parte, solo recuperaron su debut en este momento y The greeks, que no resultaba tan desconcertante entre el resto. Pero en un evento gratuito, donde se espera que no todos los presentes sean fans a muerte de las todas las bandas, podrían haber sido menos estrictos y regalarnos un par de sus temas más conocidos (tener un himno bigger than life como South Pacific y no tocarlo debería estar penado). Si contasen con una discografía amplia vale, pero hablamos de dos discos. A pesar de todo, sin resultar el mejor concierto de la velada, mantuvo las formas, sobre todo en Dancing anymore, donde subieron a una chiquilla del público para que interpretase el papel vocal de la novia del cantante en el original (otra cosa es que estuviese preparado). Y como oda al buenrollismo, Sun, sun también se llevó varios elogios, y Yellow teeth ganó muchos enteros en directo.

Lo de Health es de otro planeta. Qué bravío, qué contundencia, qué vigorosidad. Sobre el escenario potencian sus virtudes en el estudio que es un primor, e incluso aunque uno no se considere seguidor habitual de sus andanzas, el aplauso se lo tienen ganado desde el primer punteo. Y qué decir de John Famiglietti, su flamante bajista que se impone al resto de miembros con su altura, melena y actitud excesiva pero a su vez hierática. El ruidismo de la banda hipnotizaba, en un conjugación perfecta entre voz (cuando la había), bajo, guitarra y batería que no entendía de medias tintas. Aunque un lapsus de tranquilidad sí que hubo (o lo que ellos entienden como tal), con la magnífica versión de Goth star de Pictureplane. Y para despedirse, tras el celebrado USA boys, ese bis tan extremo como tajante (salieron un minuto y hasta siempre). De lo mejor que se haya podido disfrutar sobre un escenario durante los últimos meses.

jarto / foto: Tanis Bollaín

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