El triunfal regreso de la música negra en 10 puntos

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Hace aproximadamente cuatro años la explosión dance llegó a tal nivel que hasta Estados Unidos, país reacio al género desde la segunda mitad de los noventa, se rindió a los pies de David Guetta y demás farándula pseudobakala. Todos los artistas que reinaban las listas querían su pedacito de zapatilleo, e incluso las estrellas del r’n’b y derivados se dejaban camelar por el denominado por muchos como el nuevo pop. En realidad la mayoría de temas incluidos en los últimos discos de Rihanna, Nicki Minaj o Usher seguían siendo fieles al género que les vio nacer, pero en lo que respecta a la promoción, los singles estrella eran dance puro. En consecuencia los géneros más negroídes notaron cierto ninguneo por parte del público y el chunda chunda dominaba listas y pistas. Y lo más importante: la calidad también se veía mermada en general, no por el género en sí, sino por el tratamiento del mismo. Un ejemplo claro es el de Starships, que derrochaba desfase, pero no podía toser a Super Bass. Y Guetta no le llega a la suela a Timbaland ni en sus peores tiempos.

Pero se atisba cierto agotamiento de la fórmula, y la gente se está cansando de tanto ritmo machacón (sobre todo los norteamericanos, en Europa estamos más acostumbrados), por lo que el r’n’b, género negro por antonomasia (al menos en los últimos tiempos), además de otros subgéneros, están resurgiendo cual ave fénix y el público está respondiendo muy bien. Aquí hay 10 razones que lo confirman.

El regreso de Timbaland y especialmente de Pharrell

Ya se habló de ello, pero cada día que pasa se constata un poco más: el comeback de Pharrell no fue un espejismo, ha venido para quedarse. Está en todos los fregaos, y puede que acabemos hasta el gorro de él, pero por ahora le aplaudimos. Por otro lado Timbaland ha demostrado con The 20/20 Experience que no estaba muerto, y por si fuera poco no tenemos que aguantarle delante de la cámara o micrófono (su presencia es agotadora, sí), sino solo como maestro de la producción. Ellos protagonizaron la época dorada del género a finales de los noventa y buena parte de los 2000, así que si están de plena actualidad será por algo. Eso sí, es verdad que el género precisa de sangre nueva.

Justin Timberlake imponiendo su ley

Hace un par de años el ex ‘N Sync afirmó que cuando volviese a la música no seguiría la senda predominante. Así ha sido, y crítica y público se han rendido a sus encantos. Porque se echaba en falta en los últimos tiempos la presencia de una figura de peso que dijese “aquí estoy y las reglas del juego van a cambiar”. Algunos se tienen que adaptar a las modas, otros las imponen (con la ayudita de su amigo Timbo, evidentemente).

Rihanna se relaja con el dance

La de Barbados (o su equipo más bien) marca tendencia. Es la única que triunfa a base de dance hall; cuando todo el mundo espera un trallazo dance lanza una balada y además arrasa (Diamonds, muy pop’n’b); fue la primera que coló un éxito dance pop en la listas americanas previo a la fiebre posterior (Don’t stop the music). Con Unapologetic ha(n) decidido dejar como cuarto single la canción más dance, en vez de publicarla como primero. Si la churrera lo hace no es casualidad.

Un don nadie como Robin Thicke acaba traspasando fronteras

El hijo de Alan Thicke, el padre en Los Problemas Crecen, no llegaba a pegar el pelotazo ni en su propio país. Ahora suena hasta en España. De nuevo la mano mágica de Pharrell (que se repite más que el ajo) ha hecho de las suyas. Y la canción no es para detener las rotativas, y no puede presumir de una melodía demasiado pegadiza, pero tiene flow, y gusta gracias a la producción (Umbrella por ejemplo, a pesar de su sonido más o menos r&b, a nivel melódico es puro pop).

Kelly Rowland lanza un disco exclusivamente r’n’b

Si la más chaquetera del reino opta por un disco 100% negro por algo será. When love takes over abrió la veda de la conquista dance que meses después se nos vino encima. Ahora se decanta por todo lo contrario justo cuando el dance empieza a decaer. Al final va a resultar que su carrera marca el pulso de la música comercial y todo. Desde la sombra, claro.

El dance deriva hacia el house negroide 

Los noventa están de vuelta, por si a alguien se le había escapado. El house de la década de influencias negroides está muy de moda en Europa, sobre todo gracias al éxito de Disclosure, al que también se suman gente como Katy B o Lulu James. Todavía la cosa está en pañales, pero no parece flor de un día. Y quién sabe si hasta cruza el charco.

Daft Punk tiran de funky y revientan las listas

El álbum más ansiado del año se ha saldado con grandes alegrías para los franceses, entre ellas la irrupción de uno de los singles más indudablemente exitosos en el panorama internacional. Y a pesar de que Random Access Memories se esperase como agua de mayo, no las tenías todas consigo, ya que jamás un single de Daft Punk había arrasado tanto. Recuperando un subgénero negro que muchos solo tomaban como tímida influencia, el dúo lo ha explotado hasta sus últimas consecuencias en Get lucky, en un ejercicio de nostalgia de lo más efectivo.

Hasta España ha abierto un poco la mano

Seamos realistas, España siempre ha sido de cultura dance más que r’n’b, lo no quiere decir que poco a poco la presencia de este último género resulte cada vez más palpable. Que suenen en la radio un par de singles de Justin Timberlake (cuando el FS/LS ni se olió), que Get lucky sea la canción más vendida o que alguien como Robin Thicke, que se trata de un producto típicamente yanqui, se cuele entre los más escuchado, indica que algo está cambiando.

El nuevo r&b se abre camino

La renovación del género no se detiene. Ya hablamos de ella hace unos meses, pero todavía no se reflejaba tanto a un nivel puramente comercial, salvo excepciones. Con el paso de los meses Frank Ocean ya gana Grammys, el debut de AlunaGeorge es de los más esperados (al menos en Reino Unido), Jamie xx está trabajando con grandes artistas o Jessie Ware cada vez tiene más presencia. Y lo que queda.

En el indie también se nota su presencia

Aunque nos hemos centrado más en el resurgimiento a un nivel vox populi, la calidad en general se ha visto beneficiada. Puede que How to Dress Well o Autre Ne veut no resulten demasiado conocidos, pero que no quepa duda que en un ámbito más reducido están dando mucho de que hablar.

jarto

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