Pet Shop Boys – Electric

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Que superen la mitad de siglo (Neil ya casi llega a los 60 en realidad) y tras un disco calmado como Elysium no significa que Pet Shop Boys hayan abandonado la pista de baile, hábitat donde siempre se han sentido muy cómodos; la pena es que en general los djs prescindan de sus bondades salvo por algún qué otro clásico. Por ello, los que piensen que se han dejado llevar por la moda dance se equivocan, porque que siempre han formado parte de ella (a su exquisita manera, por supuesto) y porque aunque Electric pueda tener un aire más zapatillero de lo habitual, ellos no importan al público que chorrea con el último éxito de Guetta, que es el que mueve el ámbito más comercial de la música popular, donde ellos ya ni pinchan ni cortan. También puede llevar a engaños el papel de Stuart Price en la producción: no estamos ante el nuevo Confessions o Aphrodite, ya que el ingrediente pop queda relegado en favor del baile, como sucede en sus tres Disco.

Desde Axis, apertura del álbum, queda patente su homenaje a la bola de espejos (o al megatron), en un corte casi exento de la característica interpretación de Neil, centrándose en la energía sintetizada para reventar las pistas de baile más exigentes. Y no es la única pieza casi instrumental del álbum, porque Shouting in the evening no le anda a la zaga, llevando todavía más lejos la búsqueda del espíritu descaradamente dance del álbum, en este caso casi techno. Su faceta más gayer hace acto de presencia en la housera Bolshy, efectiva en su papel de reivindicar el ambiente discotequero de los ochenta de las más modernas metrópolis.

El título de hit más evidente recae sobre Love is a bourgeois construct, desempolvando el cinismo marca de la casa y homenajeando además a Suburbia. En su tradición de versionar canciones que difícilmente casarían con su estilo, de nuevo demuestran que saben hacerlas suyas, y The last to die da fe de ello, con la que es probable que Bruce Springsteen se sienta orgulloso (aunque no comulgue con su estilo). También hay espacio para la calma en Thursday, que aunque se pudiese pensar, no arruina el climax y prepara al oyente y/o bailarín para el chupinazo final que es Vocal, no su mejor single pero que gana enteros como parte del conjunto.

Y es que cada tema por separado pierde fuelle, salvo excepciones, por lo que rompen el tópico de que los discos de baile se puedan fragmentar y escoger lo que a uno más le apetezca. Electric es un conjunto sólido, y puede que no esté en el top 3 de lo mejor de su discografía, pero es bastante más de lo que la mayoría puede aspirar tras 30 años de carrera, y muchos jovenzuelos matarían por parir un álbum de esta talla. Porque la edad a veces desgasta, pero en algunos casos es un grado.

Puntuación: 7,75 I Escúchalo: Spotify

jarto

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