Postiljonen – Skyer

postiljonen_skyer

El dream pop siempre ha sido un subgénero que no suele triunfar más allá de la crítica, e incluso en este caso el segundo plano no se lo quita nadie. El mainstream reniega de su existencia, obviamente, e incluso el cada vez mayor ámbito del indie medianamente popular no quiere saber demasiado de lo que no huela a hit contundente (hay excepciones, claro: Beach House la más evidente). Desde otro prisma esto se puede tomar como algo hasta positivo, ya que se trata de un subgénero que sobrevive más allá de modas efímeras; cuenta con su espacio propio, no demasiado amplio pero lo suficientemente llamativo como para siempre estar presente. Así, propuestas como Postiljonen, podrían ver la luz a día de hoy o diez años atrás que poco importaría. No se nos pasará por la cabeza, o no al menos de manera tan patente, sentencias como “esto es tan 2007”.

Skyer es el adecuado título de primer disco de estos escandinavos, de los que quién sabe si volveremos a oír hablar de ellos en un año. El caso es que por ahora nos dejan un buen puñado de canciones en un trabajo en general bastante compacto. Algo falto de carisma y personalidad, sí, pero plenamente disfrutable. Tras una sugerente intro donde el tan reivindicado saxo de carácter ochentero se lleva todo el protagonismo, Help se sitúa en la fina línea entre lo etéreo y el aburrimiento. Empezamos a disfrutar de verdad cuando la luminosa We raise our hearts hace acto de presencia, gracias sobre todo a sus juguetones teclados (el subidón final recuerda al riff de All the lovers de Kylie). El ritmo desacelera en On the run, emotiva balada en la onda de la reverenciada elección musical de Drive, posicionándose bastante por encima de Plastic panorama, tema que rebaja el nivel de los dos anteriores cortes.

El single Supreme remonta el vuelo gracias a su apañado estribillo sintetizado, un excelente uso de los arreglos electrónicos (M83 también es un referente de la banda) y el final a cargo de una guitarra eléctrica que quizás debería sonar más potente. Emocionan de nuevo en la introvertida Rivers, que un vez más presume de final sorprendente a base de percusiones al más puro estilo banda tradicional de tambores (les van las tracas finales). Recuperan para el disco la cálida All that we had is lost, que emplea parte del How will I know de Whitney Houston a modo de acertado homenaje a la fallecida diva, y que enlaza con Atlantis, cierre que de nuevo hace uso del saxo y que posiblemente tiene la mejor melodía del disco.

Lo que tenemos es una propuesta atemporal a la que que desde ya se anticipa su poca repercusión más allá de buenas reseñas y quizás un poco de atención en un supuesto segundo disco. Da igual, porque nada es para siempre, y el ahora está más que bien. Los atardeceres de verano de 2013 agradecerán esta banda sonora.

Puntuación: 7 I Escúchalo: Spotify

jarto

No Responses

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.