Wild Nothing – Empty Estate

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Jack Tatum tiene mucho que decir, por ello entre lanzamiento y lanzamiento el lapsus temporal resulta mínimo (la Rihanna del indie, oigan). Entre el genial Nocturne y este Empty Estate han pasado apenas nueve meses, y aunque se trate de un EP, va bien servido de cortes y duración. Siete temas protagonizan una nueva (aunque sin excesos) vuelta de tuerca de Wild Nothing, ya que en esta ocasión abraza sin remilgos los ochenta de la radiofórmula. Tampoco es que rinda pleitesía a America o Survivor, más bien hacia la new wave y el synth pop de la época. Vamos, la reivindicada moda que vino para quedarse, que no importa siempre y cuando el resultado no termine como un pastiche insípido.

Según Tatum ha tomado a David Bowie, David Byrne y Brian Eno como espejo en el que mirarse, y sí, hay mucho de cierto en eso, como por ejemplo The body in rainfall, tema de apertura que, salvando las distancias, actualiza por enésima vez Heroes. Encontramos una interpretación similar a la del ex Talking Heads, además del saxo, en Dancing shell, y Eno sobrevuela en On guyot y Hachiko, cortes instrumentales que evidentemente no llegan a su maestría pero cumplen de sobra su cometido envolvente e hipnótico, sobre todo el segundo. Pero también hay referencias más horteras, ya que en Hachiko se puede atisbar al Vangelis de Blade Runner, o la imprescindible influencia de lo último de Anthony Gonzalez, M83 para los amigos, en Ride (que a su vez tomaba maneras de bandas como Simple Minds), posiblemente el mejor ejemplo de su capacidad para tejer emociones sonoras. Como anécdota hay que puntualizar que encontramos restos del shoegaze de su debut, aunque con un mayor peso de los teclados, en la inspirada y bailonga A data world.

Quizás este EP solo se trate de una colorida y ecléctica travesura (el artwork le viene que ni pintado) y que en su tercer disco escoja otro camino; aunque tampoco parece que se vaya a alejar del todo, ya que tras Nocturne queda claro que Wild Nothing adora la nostalgia, que en este caso impregna cada rincón del EP en su máxima expresión. Y aunque en los últimos tiempos esté en auge desprestigiarla, empleada con inteligencia e incorporando elementos que actualicen el conjunto aportando un valor añadido, no solo fusilando descaradamente, el resultado no tiene porque desmerecer respecto a experimentos rabiosamente modernos (además, con los mentados referentes es mejor no copiar y pegar, porque las comparaciones serían odiosas). Algunos creen que en el equilibrio entre pasado y presente está la clave; nos guste o no, se trata de otra manera de ver la vida, como la de Jack Tatum, y mientras no baje la guardia se agradece.

Puntuación: 7,5 I Escúchalo: Spotify

jarto

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