Crónica Festival VillaManuela, Madrid

cartel

Los pasados días 10, 11 y 12 se celebró el primer festival Villamanuela en el barrio de Malasaña en Madrid con el objetivo claro: crear un encuentro musical, artístico y gastronómico con el barrio de Malasaña, ya no Madrid, como marca diferenciadora en relación a otros festivales y autoreafirmarse en lo que fue y es el barrio. Aunque el festival hiciera referencia a Manuela Malasaña los organizadores no olvidaron ocupar la sala Siroco o el espacio Museo ABC ya que también fueron zonas importantes de la movida madrileña.

El festival intentó acaparar a un mayor número posible de almas musicales creando un cartel que cubriera todas las expectativas, variando de la electrónica y pop hype (Tropic of Cancer, Sean Nicholas Savage, DVA Damas…) al underground y nuevas promesas patrias (Joseba Irazoki, Tarantulas Petium, Sangre, Biznaga…) y el indie-rock de corte más tradicional o puretilla como Pretty & Nice, Sonic Jesus, The Atom Age o Male Bonding que fue el que más se acercaba al espíritu indie propiamente dicho, además de la presencia de Jef Barbara, el punto gayer del festival.

Una mezcla conseguida pero que intentaba acaparar mucho y que en ocasiones creaba el desasosiego de no poder disfrutar del festival ya que las rutas musicales trazadas a veces eran demasiado dispares, si bien se vio una intención de aglutinarlos por estilos en una misma sala para no mezclar a las diferentes tribus musicales. Junto a esto, la organización convocó a demasiados grupos que los madrileños ya hemos tenido oportunidad de ver como Biznaga, Terrier, Juanita y Los Feos, Sangre, Jef Barbara y otros que aterrizaban en Madrid por estar de gira como DVA Damas y Tropic of Cancer, quienes fueron de los primeros en anunciarse y crear expectación pero que, tras estos, los nuevos nombres fueron desinflando las ganas de acudir al festival.

Aún con todo podemos crear lo que para nosotros fue los mejor del festival:

Las Kellies

Procedentes de Buenos Aires, las chicas de Las Kellies fueron las encargadas de abrir el festival en el museo ABC para presentar su Total Exposure; iban a ser las chicas de Sangre, pero un repentino cambio de sala solo me permitió escuchar un tema. Así que aproveché para disfrutar del espacio en blanco y las cervezas gratis que ofrecía la organización en el museo.

Las argentinas practicaron un punk con garra pero melódico, propias de la dulzura que rezumaban sus rostros pero con la mirada canalla de quien las esconde detrás de las gafas de sol que portaban. Punk rock hedonista, anclado en el espíritu californiano y lleno de momentos épicos y de melodías que nos trasladaban a la psycodelia de los años 60. Estas chicas son buenas, sin duda; una de las propuestas más frescas y honestas.

las kellies

Jef Barbara

Jef debería estar en todos los festivales -y no me refiero a EME Dj-, animando el cotarro y provocando las sonrisas nerviosas de los heteros y el regocijo del homosexual. Esta era su tercera visita a la capital y por tercera vez me lo topé cara a cara, esta vez para presentar su segundo disco Soft to the Touch. Jef es el homosexual que hay que tomarse en serio aunque él se empeñe en provocar las reacciones del público debido a su pluma y excesiva excentricidad; pero forma parte del show y con lo que nos tenemos que quedar es con sus temas. Su nueva entrega es un paso más en su defensa por el synth pop hedonista, el baile petardo pero con clase y la entrega total en su voz de soul. Temazos y locura en el escenario y en la pista donde bajó varias veces para restregarse con nosotros y con el suelo… canciones como Flight 777 o Wild Boys volvieron a subirnos al cielo lleno de lentejuelas tintilleando.

jef barbara

DVA Damas

Aunque solo fuera por ver el rictus de Taylor Burch ya merecía la pena ver su directo. Y es que su rostro acompañaba en todo momento su propuesta musical, y eso no es facil. Cara seria y concentrada para acompañar su propuesta: minimal wave de calidad, de sonidos fríos pero confortables, de sonido impecable y de sobrada actitud. La nueva ola en blanco y negro ya está aquí y ya veremos lo que dura, pero de momento su directo fue corto pero no dejó indiferente. Su Nightshade ya está a la venta pero no fue así en la sala.

dva damas

Tropic of Cancer

El rojo es el nuevo negro, a tenor de la vestimenta que lucían Camella Lobo y Taylor Burch de DVA Damas, a la guitarra. Una estética de terciopelo y romántica de Tropic of Cancer, una de las primeras en crear una escena nueva de los oscuro y casi gótico en 2009. Venía a presentar su nuevo Restless Idylls para Blackest Ever Black (Raime, Vatican Shadow) un paso de gigante en su carrera después de varios maxis escurridizos. Con su punto de hype y quizá un pelín sobrevalorada, Tropic of Cancer fue otra propuesta oscura, que con un barrido de guitarra, unos pocos sintes y su voz es capaz de crear una atmósfera sobrecogedora. Menos elegante que DVA Damas, la propuesta de la americana es más densa y brumosa, de largas canciones y tántricos vocales ininteligibles y saturación en el sonido, que aunque ya no es nuevo, sigue siendo efectivo.

Sean Nicholas Savage

Otro moderno por excelencia, el americano empezó en la música con casetes y Cdr de producción casera y colgados en bandcamp, en el que se desgarraba en un folk-pop intimista de buenas melodías y estética casera. Aquello se perdió y ahora se ha convertido en un crooner de traje blanco, aspecto engominado y hortera, con aire de loco en Other Life. Se ha pasado a la estética pop intimista pero con ese aire de artista desolado, cantando con maneras de soul muy afectado, algo que se agradece en el directo, como Autre Ne Veut. Other Life destila tufillo kitsch pero en directo gana bastante por la personalidad excéntrica de Sean, que nos hizo pasar un rato ameno, divertido y hasta romántico.

sean nicholas

Joseba Irazoki

Después de tanta maquina ya había ganas de ver a alguien aporrear la guitarra. Joseba dio el último concierto del festival pero allí estábamos cuatro gatos, en familia. Joseba es un personaje, un músioa de unos 50 años, de camisa con olor a naftalina pero con más energía y morro que todos nosotros juntos y además el que mejor tocó la guitarra eléctrica del festival. Un virtuoso que no se pudo lucir mucho debido a lo reducido del aforo, parecido a una fiesta popular. En lo musical, ecos de rockabilly pasados por el bombo de baile, rock americana con momentazos de flauta vasca en reverberación; un personaje que nos hizo olvidar las pretensiones de muchos músicos y disfrutar de un fin de festival de barrio.

 Cicuéndez

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