Arctic Monkeys en Pavelló Olímpic de Badalona

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El mítico “suenan igual que en los discos” volvió a tener gran protagonismo el sábado por la noche con los de Sheffield, en el mejor de los sentidos, pues su magnetismo tan característico y la emoción plasmada en su directo fueron los responsables de un concierto que se podría calificar de, sí, sencillamente “guay”, a todos los niveles. Todo ello a pesar de la gente borracha que se te caía prácticamente encima y pesados y pesadas que parten del mismo rollo de siempre relacionado con aquello en donde se les quiere encasillar – que si son sosos, que si no entusiasman…-. De verdad, si quieren ver a una petarda, nadie se lo impide.

En lo estrictamente musical, con un repertorio elegido como lo que siempre parece hecho adrede para que te quedes con ganas de más (ya que nunca cantan todas las canciones que esperas, pues no son The Cure y tocan tres horas), Arctic Monkeys hicieron vibrar a todos los que estábamos en el Pavelló Olímpic con temas de los anteriores LPs como Brianstorm, Crying Lightning, Teddy Picker y Fluorescent Adolescent. Por supuesto su último disco también tuvo su peso, destacando Do I Wanna Know?, que inició el concierto con un público ansioso por disfrutar de ellos, Why’d You Only Call Me When You’re High?, temazo indiscutible, y R U Mine? para terminar, con la que nos dejaron con esa sensación de haber asistido a un concierto en condiciones.

También se vivieron momentos con el tipo de canciones ideales para levantar los brazos con los móviles en la mano (ejem) como Cornerstone, I Wanna Be Yours, canción apertura del bis, que tuvo gran acogida, y unas I Bet You Look Good On the Dancefloor (tras la dedicatoria en catalán a las noies/ladies por parte de Alex Turner) y Mardy Bum versionadas en el estilo actual de la banda, menos alocado, con cambio de guitarra para la ocasión, que resultaron sorprendentemente decentes y eso que se trata de los típicos temas con los que a uno le encanta darlo todo. Unas When the Sun Goes Down o A Certain Romance no hubiesen resultado demasiado coherentes dado esta esencia que presenta AM, pues el gamberrismo tan característico de sus primeros álbumes ha quedado para el recuerdo.

Lo de Turner, quien además de haber embuenorrecido se las ha apañado para mofarse de lo de “ahora somos más sexys”, haciéndose el Elvis (en su versión soft), con un postureo bien meditado mientras bailaba y se repasaba el tupé con un peine, fue algo que podría considerarse como excesivo para quien fuese megafán de aquel look adolescente de antaño. Por otro lado, habrá a quien le haya encantado y a quien lo haya considerado un paso más con respecto a lo que tiende el grupo en su evolución y madurez artística.

Setc

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