Wooden Shjips – Back to Land

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Vaya por delante que no suelo escribir sobre discos o grupos que me han decepcionado como es el caso con este Back to Land. Pero haré una excepción con Wooden Shjips porque me lleva gustando algún tiempo y no han llegado a tener la difusión que creo que merecen. También es cierto que todavía no han entregado un disco redondo aunque sí creo que West, de hace dos años, merecía mejores críticas y tengo la sensación de que pasó lamentablemente desapercibido.

Wooden Shjips forjan su sonido de una mezcla curiosa, aunque no inverosímil, entre psicodelia –la portada de este Back To Land lo deja muy claro–, un rock and roll de toda la vida y krautrock con toques noventeros (parecen una mezcla entre Neu!, unos Spacemen 3 contenidos, The Doors y Suicide –cuando las intenciones llegan a buen puerto y consiguen a lo que se proponen–). El resultado, cuando tienden a la concisión de estos medios, es un corte de una profundidad y tensión admirables en la que una vuelta de guitarra, más o menos breve, se alarga en el tiempo generando en el oyente una especie de trance, un baile lento en el que nos imaginamos con ojos vueltos y mente ida alrededor de una hoguera.

Por otro lado, Back to Land busca dejar de lado esa tensión preparando una música más previsible que en entregas anteriores del grupo, curiosamente por los cambios que se proponen a la base melódica, con un sonido más limpio, menos brumoso. Y volvemos la mirada, entonces, al estupendo West  y entendemos mejor la victoria de temas como Looking out o Crossing, construidos ambos sobre una base que es sólo una vuelta de guitarra sucia y saturada sonando hasta la saciedad, obligando al oyente a la espiral en que se ve inmerso, a punto de caer fulminado y alucinado.

Pero además de los cambios, el hecho que provoca que uno no entre en ese trance que se viene señalando, es la construcción de algunos solos de guitarra, mucho menos integrados que en otros discos, solos de los que este disco está, por cierto, plagadito. Sirva el primer tema del disco como ejemplo: en el que el ir y venir de la guitarra, un solo que sube y baja, uno pierde el pulso y el sentido del corte… un solo que, dicho sea de paso, comienza a la mitad de la canción y se desarrolla y suena hasta el final –por cierto que todos los cortes terminan con solo de guitarra, más o menos integrado con la base sonora–. Este Back To Land quiere ser un disco divertido, intenta ser más llevadero. Deja de lado profundidad y densidad, virtudes antes buscadas por el grupo, porque apuesta por algo lejano a la tensión que venían practicando. Es aquí, en mi opinión, donde el grupo yerra.

Ahora bien, These shadows, aunque se diluya al final, y el corte que cierra el disco, Everybody knows, son, dentro de esta propuesta claramente más rockera, temas excelentes en medios tiempos. Y cortes como Ruins o Servants –muy reconocibles para el sonido Wooden Shjips– son también buenos temas, pero es Back To Land demasiado breve para lo que ofrece: sólo ocho temas de poca variedad bajo una propuesta sencilla (uno menos tenía West y no nos parecía breve… lo que propone es otra cosa, como se viene diciendo). Demasiado breve y poco intenso y, aun así, cabe señalarlo, no es este un mal disco, tan sólo falto de carácter; sencillamente fallido.

Tiene sentido que se llame Back To Land: el disco es la cara obvia de unos Wooden Shjips siempre curiosos y reconocibles, siempre interesantes –son buenos músicos, de amplio bagaje– pero que, lejos de su densidad habitual, intentan ofrecer un lugar fácil al que pueda asirse un público que todavía no les conoce, una apuesta por llegar a más potenciales oyentes sin traicionarse por completo. El resultado no puede ser más evidente: ocurre que esos intentos lo único que consiguen es desvirtuar la personalidad –una personalidad fuerte a mi parecer– de la banda.

Puntuación: 6.9 / Escúchalo: Spotify 

Carlos Bueno

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